martes, 19 de abril de 2011

Buenos y malos días

¿Cómo es que hay días que haces algo y no te cuesta nada, y otras veces supone un esfuerzo tremendo? ¿Tiene que ver con lo que se haya dormido o comido, o la tensión, o el clima? ¿Con el cansancio acumulado de días anteriores? ¿Con la espera de lo por venir? 

Demasiadas cosas a tener en cuenta. Y no todas dependen de nosotros. Y sí, podemos poner mucha fuerza de voluntad ahora, pero no sabemos si esa fuerza flaqueará mañana, o dentro de un rato. 

Lejos de llevarnos al derrotismo, esto nos puede salvar, ya que al menos teniéndolo en cuenta no caeremos en fantasías voluntaristas y aceptaremos las cosas como vienen, pudiendo encajar mejor los maslos días. 

No se trata, pues, de empuje y ganas (que al fin y al cabo nos agotan y obvian las fuerzas contrarias), sino de protección y perseverancia. No  basta con conquistar terreno, hay que saberlo mantener.

1 comentario:

PENSADORA dijo...

Yo lo llamo autoestima. Esa confianza en uno mismo, que permita, estén como estén las cosas, salir adelante más o menos airoso.

En fin.

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