viernes, 30 de diciembre de 2011

Jünger y Bataille en la colina

Leyendo los diario de Georges Bataille del verano de 1944, en los que narra algunos episodios de la liberación de París, no he podido evitar traer a la memoria las Radiaciones de Ernst Jünger, en las que se narran los mismos episodios. Existen entre ambos notables diferencias: el alemán estaba metido de pleno en la acción al formar parte del ejército ocupante, mientras que el francés está en el momento de escribir en una localidad a las afueras de la capital, ajeno a los movimientos de la guerra. 

Sin embargo, los dos comparten en sus narraciones un aire de lejanía, de alienidad radical respecto a los hechos que nos cuentan. Los viven en primera persona, nos los relatan, pero parece que no van con ellos, como quien le cuenta la película de ayer al vecino. Ciertamente, el describir algunas situaciones puede darnos esa imagen de perspectiva, de un yo que relata algo. Pero aquí la lejanía es más acentuada, en la medida en que lo descrito no es más que un trasfondo, un decorado sobre el que el narrador desarrolla sus percepciones. Porque si podemos hablar de un polo del yo y otro polo de los hechos, en el caso de Bataille y Jünger, el polo yoico es claramente más potente que el otro, irradiándolo, iluminándolo. Y no al revés, como suele ocurrir cuando se pretende contar una historia (que se centra uno en la sucesión de acontecimientos más que en otra cosa). Además, está ese afán intelectual de situarse como al margen de las cosas, pudiendo así contemplarlas y comprenderlas mejor. Ese tomar distancia con el que se ven los cuadros para verlos bien. 

Este tomar distancia contemplativo se manifiesta cuando los dos,  podemos presumir que casi simultáneamente (como máximo, con unos pocos días de diferencia), se encaraman, a un roquedal Bataille, y al Sacré-Coeur Jünger, para contemplar las humaredas, el resplandor de los bombardeos, para escuchar los aviones, los ecos de los carros de combate y maquinaria militar. El primero, con un bosque a sus pies, el otro con la gran ciudad. Pero ambos con angustia (no precisamente la de la guerra) y esperanza. Angustia y esperanza que son la vida misma. Que es lo que en realidad nos están contando, con sus distintos avatares históricos y biográficos de fondo.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Esquizoide opinión

¿Qué hacer cuando comprendes, e incluso estás de acuerdo, con un razonamiento a favor de algo, pero también su contrario? ¿Te inhibes? ¿Actúas en función de quien tengas en frente y de las ganas de discutir o no que tengas ese día? ¿O más bien, por aquello de mantener una postura fija, te dejas llevar por la opción hacia la que sientes una mayor inclinación?

lunes, 26 de diciembre de 2011

Mi vistante de dormitorio

¿Conocen ese fenómeno llamado "visitantes de dormitorio"? Seguro que lo han escuhado más de una vez: despertarse con la sensación  de que hay alguien a los pies de la cama, o incluso en el mismo lecho. Hay gente que incluso llega a verlos. A mi me pasó el otro día. 

Fue en el primer sueño, no hacía mucho que me había dormido. Y me despertó la sensación de que alguien me tocaba el pie. Sobresaltado, miré hacia mis piernas, y, aunque no veía nada, durante unos segundos pude intuir una presencia. Ahí. Fija. Densa.

En seguida mi menté le buscó una explicación. Sin duda, se trataba de algún sueño muy vívido que me despertó de golpe y mi cerebro fue un poco detrás de mi cuerpo, activándose unos segundos más tarde. O una alucinación de esas hipnagógicas o hipnopómpicas. Seguro que era algo de eso. No podía ser otra cosa. 

Sin embargo, quedó un poso de intranquilidad y sobresalto que me impidió conciliar el sueño durante un buen rato. La explicación era muy sencilla, sí. Pero uno es muy dado a no tener nada por seguro, así que me he quedado con la duda. Y aunque soy más bien escéptico (por eso mismo del dudar), nunca cierro la puerta del todo, no sea que tenga que traspasarla: y si...?

jueves, 22 de diciembre de 2011

Empezar a caminar

No conseguí morir, y casi ni lo intenté. Ya ni sé si era lo que quería, ni qué anhelo intenté colmar. Sólo sé que me vi en el remolino, hundiéndome, cayendo cada vez más bajo. Pero creía volar. 

Puede que en algún momento pensara que el golpe contra el frío suelo sería liberador. Ahora comprendo que tan sólo fue el primer eslabón de una nueva cadena, el pistoletazo de un nuevo deseo que todavía no conozco ni siento. 

Debería caminar. Pero, ¿cómo se daban los pasos?

jueves, 15 de diciembre de 2011

Estetica alternativa

Se dice habitualmente que nuestra cultura es fundamentalmente visual. Lo que entra por los ojos tiene cierta primacía. Ya Platón identificó su trinidad (Bien-Saber-Belleza) con el sol. Más recientemente, todo lo que ha tenido que ver con lo divino ha tenido alguna relación con la luz. Por contraste, lo relativo al Mal nos lo hemos representado con tonos oscuros.

Aunque nuestro tiempo acusa una severa miopía respecto a muchos asuntos que otrora fueron más fundamentales, el escaso riachuelo en que nos hemos convertido bebe de aquellas fuentes (sin ir más lejos, y como muestra un botón, dos líneas más arriba he hecho referencia a una patología de la vista), por lo que la prioridad de lo visual perdura en muchos fenómenos, que tomamos de la manera más natural. Uno de ellos es el relativo a la estética (en el sentido más común de la palabra: el relativo a estar más o menos guapos). Nos  atrae una belleza que entra por los ojos, y los cánones que se van creando abundan en ello. No en vano, la forma por la que accedemos a ellos son mayoritariamente audiovisuales (que sí, que son audio, pero sobretodo, y el acento de la palabra va en esa dirección, son visuales), quedando el círculo cerrado. Buena parte del tinglado estético va dirigido a la mirada: maquillajes, peinados, vestidos...

Sin embargo, cabe pensar en la posibilidad de darle mayor protagonismo a otros sentidos (de hecho, el término "estética", deriva del griego aisthesis, que significa sensibilidad, en general). Ciertamente, también se cuidan: perfumes (y, dénse cuenta, dichos perfumes vienen en envases atractivos, en primer término, para la vista, que vemos antes de oler su contenido), tratamientos para tener una piel suave..., pero en un segundo plano muy distante. ¿Qué ocurriría si se pusiera más énfasis en ellos, en conjunto o en general?¿Qué cánones de belleza surgirían? Suena raro. Precisamente por el predominio visual, se nos hace inconcebible. A pesar de ello, creo que todos tenemos cierta experiencia, ya que nos ha ocurrido en alguna ocasión en que de alguien tenemos aprecio por su voz o por su olor, por ejemplo, y si es especial para nosotros en buena medida es por eso. 

De forma habitual, solemos decir: "tiene una voz bonita" o "su tacto es especial", pero es sólo un atributo más. Si hablamos de Belleza, nos vienen a la mente imágenes, no voces u olores. La cuestión es pensar en la posibilidad de que, al decir que alguien es "guapo", lo que acuda a nuestra cabeza sea un olor, por ejemplo.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Vías del progreso

El mito del progreso nos ha hecho confiados en exceso: todo va mejorando, sin remedio. Hoy estamos mejor que ayer, mañana estaremos mejor que hoy, y así ad infinitum. Pero en realidad son las técnicas, conocimientos y maquinarias las que van avanzando. No nosotros. Cualquiera de nosotros no es muy distinto de un humano de hace 10000 años. Aunque el saber más cosas nos dé un abanico mayor de posibilidades, lo cierto es que el conocimiento no es lo único que nos mueve, y hay impulsos y motivos que no han avanzado nada, ni tienen un potencial progreso.

Ni siquiera eso, porque han sido numerosas las líneas de conocimiento que no se han desarrollado y ampliado, las tecnologías que, por hache o por be, no han tenido el impulso suficiente y han quedado en vía muerta o directamente han sido rechazadas y desplazadas por otras. ¿Que es porque las que han triunfado resultaron más útiles o más "ciertas"? Habría qué ver a dónde nos habrían llevado las desechadas, qué utilidades y posibilidades nos habrían brindado, aunque ahora ya no sirva de mucho.

Al final, el panorama es el de un edificio que se levanta a duras penas en un mar de ruinas, como en ciertas instantáneas de catástrofes. Porque el único progreso real es el de la desolación.

jueves, 8 de diciembre de 2011

El silencio que no calla

Cuando irrumpe el silencio, lo no dicho alza la voz. Puede llegar a ser ensordecedor, elocuente, opresor. Y doloroso. Te arrepientes entonces de no haber hablado cuando hacía falta. Pero también es cierto que, en la gran mayoría de ocasiones, no alteraría mucho el resultado.  Y sí lo haría hablar ahora que lo que se impone es callar.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Hilo conductor

Es tan grande el impulso a la novedad, a la ruptura, que se hace precisa la ligazón de los fragmentos, el hilo conductor, la hoja de ruta. Ir hacia adelante mirando hacia atrás, más atrás que adelante. Salvar algo de la ruina. Y entonces, se deshace el quiebre. 

O disolución radical o continuidad. No hay tercera vía, así que atengámonos a las consecuencias.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Volubilidad bursátil

Me he enganchado a las evoluciones de la bolsa y la prima de riesgo. Tanto hablar en la prensa de que si suben o bajan, que he querido seguirlas sin que me lo cuenten. Es un vicio. Cada dos por tres refresco la página. Ahora ha subido dos puntos. Pero luego baja cinco. Apasionante. Y eso que no entiendo ni papa ni me juego nada de forma directa en ello. Si tuviera que ganar o perder dinero, entonces entiendo la obsesión que se puede llegar a tener con la bolsa y las inversiones. 

Además de la cuestión puramente material, que es la más evidente y por tanto la que la grandísima mayoría aduciría para entender y explicar la pulsión bursátil, pienso que hay otro impulso más fundamental en el trasfondo: el del control. A menudo se compara la bolsa con los juegos de azar, en los que se gana o se pierde sin sentido. Aquí de lo que se trata es de prever, de domeñar ese azar, de adelantarse a las circunstancias. Y esto es lo que nos trae de cabeza a los humanos, escapar al azar y al sinsentido. Aunque sea a costa de crear una ficción autocumplida que en última instancia no logra sus objetivos.


jueves, 1 de diciembre de 2011

Punto de fractura

Acostumbrado a la presión, acumulas una cosa sobre otra, hasta que llega el día en que, a veces por una tontería, por algo que en otras circunstancias podría hasta pasar desapercibido, alcanzas tu punto de fractura, y entonces sobreviene la caída más brutal, el desplome de lo que parecía irrompible, el estupor, el dolor y la desolación. La ruina.

La cuestión es procurar causar las menos víctimas posibles. Y que la reconstrucción sea factible.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Valore del 1 al 3...

Aunque no me importa demasiado la opinión que los demás tengan de lo que aquí buenamente escribo (no obstante, se agradecen las intervenciones) o deyecto (de cada vez más son puras deyecciones sin más), he colocado bajo cada entrada la posibilidad de valorarla. Es anónimo, no sabré quien valora, ni podré tomar represalias. También es rápido. Así, si no les gusta les ahorraré el tener que escribir comentarios insultantes. Bastará con que señalen donde pone "caca". 

Venga, macháquenme. Me hace falta. Y puede que hasta nos divirtamos.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Metasoñando

Es extraño soñar. Aunque vivamos los sueños con intensidad, como si fueran lo más normal (¿es que acaso no son reales e introducen experiencia?), siempre queda un fondo de irrealidad curioso. Pero más extraño resulta darte cuenta de que estás soñando. Y más aún, ponerte, desde dentro del mismo sueño, a interpretarlo, explicarlo  y planear cómo se lo contarás a los demás.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Recopilando

En medio año llevamos: 

-Parque temático bíblico
-Parque temático de la insularidad (con un área en la que se recrearía una isla mediterránea, en una isla mediterránea...). 
-Varias macrocomplejos hoteleros, que cambiaran por completo determinadas zonas.
-Un circuito para motociclismo y fórmula 1. 

Se afanan en subrayar que todo son inversiones de capital privado, que se generarán cienes y cienes de empleos y que todo es maravilloso. Pero ya sabemos como acaban estas cosas: llevamos varios años (ya no recuerdo cuántos, pero creo que se empezó por el 2007) construyendo un palacio de congresos (con hotel de cinco estrellas anexo) que de entrada también era cosa privada, o con alta participación de lo privado, pero que ahora está pagando el ayuntamiento, porque poco a poco se ha ido retirando todo ese capital privado. Palacio de Congresos típico, con arquitecto de relumbrón pero que estéticamente es un adefesio, afeando la entrada a la ciudad si se viene por la autopista desde el aeropuerto (la foto es una muestra).

De los parques temáticos, sólo citaré dos nombres: Terra Mítica e Isla mágica. 

Y del circuito, qué quieren que les diga. Que el Palma Arena, que es un velódromo, al fin y al cabo también es un circuito. 

Con todos estos antecedentes, se comprende que sea escéptico. Muy escéptico. Y pesimista. Muy pesimista.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Palos de ciego

Nos dicen que la situación es grave. Como no entendemos de estas cosas, hacemos un esfuerzo de voluntad al suponer que ellos sí saben. Y les creemos. Por consiguiente, hay que hacer ajustes y recortes. Vale, si la cosa está mal, habrá que hacer algo para capear el temporal. 

Pero al menos que parezca lo hagan bien. Porque llevamos meses en los que no pasa semana en que no se anuncien nuevos recortes y medidas. A veces en un ámbito, otras en otros, pero nos someten a una lluvia fina insoportable y que ya nos tiene calados. Se llenan la boca con que hay que transmitir confianza y seguridad, pero este calabobos no parece que las aporte. Más bien al contrario. A rebufo, surgen rumores, inquietudes que nadie confirma ni deniega (no al menos por completo, porque los desmentidos son a veces tan vagos, que en lugar del calmar, mosquean más). Y mientras tanto, las medidas que se anunciaron ayer no acaban de ponerse en marcha del todo (debido a que a la hora de pasar a la práctica, surgen problemas que no se habían previsto). 

No digo que no haya que hacer nada, sólo que no parezca que no tienen ni idea de cómo han de actuar y que van dando palos de ciego. ¿O es que al final va a ser verdad que no saben qué hay que hacer y lo que hacen lo hacen movidos desde otros intereses?

lunes, 21 de noviembre de 2011

Seguro

Ansiamos seguridad. En resumidas cuentas, la cultura es un seguro. Pero éste nunca es infalible, y cuanto más seguro lo creamos, tanto más riesgo acarrea. Porque el que se siente seguro se confía. Y con la confianza, se corren riesgos. Riesgos que, al estar tan seguros, no se ven. Al final, la bofetada es más grande.

domingo, 20 de noviembre de 2011

jueves, 17 de noviembre de 2011

Reflexiones de campaña II: la sonrisa del candidato

Nunca he entendido que los candidatos en unas elecciones se muestren tan sonrientes y eufóricos. Comprendo que hay que transmitir seguridad y confianza al electorado, pero no creo que la tarea de gobernar sea como para lanzar cohetes. Es, o debería ser, más bien un sacrificio. Sereno, pero sacrificio al fin y al cabo. Y ahora mismo la cosa está para pocas sonrisas.
Tengo una amiga que dice que no se fía de los candidatos que en las fotos de campaña enseñan los dientes al sonreír. A veces te da la impresión de qué no sabes qué es lo que les provoca la sonrisa: puede que no sea el simple gobernar en sí. Al menos eso a mí me tendría más bien acongojado.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

"Diferencia" musical

No sé si es que hemos interiorizado aquello del "Spain is different", o es que realmente lo es, pero hay asuntos en los que parece que constituimos un mundo a parte. Siempre ha llamado mi atención y me ha mosqueado la impermeabilidad musical española. Grupos, estilos e intérpretes que parecen triunfar fuera, aquí pasan no ya desapercibidos, sino que apenas pasan. Y no me refiero a los grandes fenómenos de fans que arrasan en el globo y es imposible no conocerlos, sino a otras cosas, a veces más interesantes pero que aquí no hay forma de escuchar en las radios.

No digo que haya que estar obsesivamente pendientes de lo que pasa allende nuestras fronteras e incorporarlo todo, dejando atrás nuestras peculiaridades. Pero tampoco hay que darle la espalda por completo, como creo que ocurre en gran medida. Sobre todo porque en otras cuestiones sí que existe una cierta correlación con el extranjero que en música no veo.

Para empezar, hacen falta programas musicales en televisión. De esos que antes se hacían pero que cada vez escasean más. Con actuaciones (si son en directo, mejor) y entrevistas. Y no eso que se hace ahora, colar un playback en un programa de cualquier otra cosa, una entrevista sin actuación, o una pequeña reseña en los informativos, y sólo cuando se está de promoción. O programas más o menos musicales en los que vemos cómo se construye un éxito y sus intérpretes. 

Así no es raro que las ventas bajen, que se cierren tiendas de discos y que las canciones de moda sean cada vez más banales, simplonas y estereotipadas. Y luego, claro, a despotricar y exigir que terceros les solucionen los problemas. Que si la piratería, que si Internet, que si hay que ver los usuarios (que no digo que no tengan su responsabilidad, pero desde luego no creo que la tengan toda)... Pero todavía no he oído a nadie del gremio hablar de la parte de culpa que ellos tienen, ni apuntar con originalidad en otras direcciones. Y así nos luce el pelo, una isla (desierta) que se autoalimenta, pero en la que cada vez hay menos que comer, y por momentos caemos ya en la autofagia. 

Sí, somos diferentes.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Cuando se pierde el poder

En un año hemos visto caer varios gobernantes (y aún nos queda alguno por despedir...). Unos expulsados por la población, otros por circunstancias adversas agravadas. Habría que ver si no estamos ante uno de los años en que más cambios de gobierno se han producido (tal vez después de 1917, 1945 y 1989, o no). No quiero reflexionar hoy sobre las causas o las consecuencias. Este lugar no da para un tratado político. Lo que me interesa es hacer notar una cuestión estética. Y es que prácticamente todos los que hemos visto salir, sobre todo los que tenían un poder absoluto (o que tendía a ello, o al menos ellos se creían tenerlo) lo han hecho muy deteriorados físicamente. Ha sido perder el poder, y han dado un bajón tremendo. Varios de ellos, aunque ya entrados en la ancianidad, no los contemplábamos tan decrépitos. Se mostraban más vigorosos, como si el poder les mantuviera más fuertes y jóvenes (más allá, claro está, de la medicina estética, no estoy hablando sólo de arrugas y calvas). Y en cuanto han perdido sus gobiernos, de un día para otro, aparecen como ancianos desvalidos y frágiles. Como en esos disgustos que dicen que te encanecen de golpe.

Mubarak pasó del gesto amenazante en la televisión a ser juzgado en una camilla por problemas coronoarios. Gadafi acabó convertido en un pelele aturdido que no parecía consciente de lo que estaba pasando. Y a Berlusconi, de repente, se le ve más gordo y caricaturesco, además de desencajado.

Algunos dirán que es estrategia, que lo hacen para dar lástima y no perder algunos de los privilegios conseguidos con el ejercicio del poder. Puede ser. Pero no cabe duda de que perder un gran poder de esta forma ha de ser muy traumático (y más para quien se cree invulnerable). Aunque sea calculado, este devenir brusco de la plenitud al patetismo no deja de ser sintomático y llamativo, todo un resumen de la situación.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Tiranos liberadores

Dicen los que cree en el diablo que su mayor triunfo consiste en hacernos creer que no existe, ya que así tiene más margen de actuación, al no oponerle nadie resistencia y atribuir sus tejemanejes a otras fuerzas. Pues bien, paralelamente, puede que el mayor éxito para un tirano sea hacer creer a sus súbditos que son libres.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Reflexiones de campaña

Ya hemos empezado con el circo electoral (de manera oficial, claro). Los domadores, encantadores de serpientes, prestidigitadores, payasos..., ya están sobre la pista, mostrando sus artes. Y el público acude expectante, presto a aplaudir.

Sorprende lo rápido que han aparecido los carteles por doquier. Uno se imagina que miles de personas los han puesto en una única noche. Te acuestas un día tan tranquilo, y al día siguiente te levantas con los rostros fúnebres de los candidatos colgados de las farolas o pegados por las paredes, poniendo jeta a los estúpidos lemas con los que pretenden enganchar al electorado (y que, en el peor de los casos, es algo que consiguen).

Fúnebres. Porque uno tiene la sensación de que lo que esta vez se pone en juego (es un decir, porque no parece que haya mucho juego, las cosas están claras) es el enterrador que nos sepultará, el sacerdote que celebrará nuestras exequias. Puede que a efectos de ir al cielo o al infierno, tenga alguna consecuencia, pero llegados a ese punto, el muerto ya está muerto y no hay mucho que hacer. Porque son las acciones en vida las que nos granjean el destino después de muertos, no el que interceda por nosotros una vez hemos dejado de vivir. Y creo que los españoles nos hemos ganado a pulso el infierno.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Justificándome

Hubo un tiempo en que pensaba en clave de blog. En mi torbellino mental, había ideas que disparaban la espoleta que me llevaba a formularlas por escrito (o a intentarlo, que mucho de lo que he escrito es más un borrador que algo definitivo). A menudo me sorprendía dicéndome "¡¡Eh, esto es bueno para el blog!!". Ahora, aunque tengo la cabeza más o menos igual de activa, parece que el blog ha pasado a un segundo o tercer plano, y ya no se me ocurre el escribir algunas cosas. La ausencia de entradas en los últimos tiempos no es debida a simple falta de inspiración, es sólo que tengo menos presente que tengo un blog. 

Puede que sea el principio de la decadencia, que de cada vez me deje caer menos por aquí. O que sea cosa de una temporada y que con el correr del tiempo, vuelva al ritmo anterior. No sé lo que ocurrirá. Tampoco me importa ahora mismo.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Economía del perjuicio

Por aquello de que nunca llueve a gusto de todos, tomemos la decisión que tomemos, alguien va a salir perjudicado. La cuestión es a quién no conviene perjudicar menos. Lo cual es una forma de favorecer, cuando ya no se puede hacer nada más que estorbar.

lunes, 24 de octubre de 2011

Thumbs up

Hay detalles que cansan y que cargan. Cosas que hacen que las personas pierdan puntos, que te predisponen en contra de ellos. Como levantar el pulgar (o peor, los pulgares) cuando les hacen una foto. Es crispante.

sábado, 22 de octubre de 2011

Sombras isleñas

Es llamativo el carácter reservado de los mallorquines. Se comenta a menudo su timidez, su no querer destacar que roza lo huraño y antipático. Parece que nadie quisiera que los demás se entraran de lo que hace, y por supuesto, a los demás no les gusta que parezca que se entrometen en los asuntos ajenos. Todo se convierte en diplomacia vaticana, y se despliegan toda una serie de códigos a veces difíciles de interpretar por los foráneos (y, la verdad sea dicha, un tanto exasperantes y desconcertantes para el que no los domina ).

Esto, que puede interpretarse como algo positivo, como un "vive y deja vivir" muy sano, tiene su potencial patológico, su fango. Y es que la reserva abona las habladurías, el "todos saben pero nadie admite que sabe", el "a saber qué esconde", las malas famas, las reticencias, las hipocresías.

El sol que nos da los paisajes luminosos, también genera sombras más definidas.

jueves, 20 de octubre de 2011

Luz y tinieblas

Es verdad que se representa también al ser, de algún modo, bajo la imagen de la luz pura, como la claridad de un ver no enturbiado, mientras que la nada se representa como la noche pura, remitiendo la diferencia entre ellos a esa diversidad sensible, bien notoria. Pero de hecho, si este ver es representado más exactamente, se concibe entonces fácilmente que en la claridad absoluta se ve tanto y tan poco como en las tinieblas absolutas, y que una forma de ver es tan buena como la otra: ver puro, ver nada. Luz pura y tinieblas puras son dos vacuidades, que son lo mismo. Sola y primeramente en la luz determinada -y la luz viene a ser determinada por las tinieblas-, o sea en la luz enturbiada, así como sola y primeramente en las tinieblas determinadas -y las tinieblas vienen a ser determinadas por la luz-, o sea en las tinieblas aclaradas, puede diferenciarse algo, porque sola y primeramente la luz enturbiada y las tinieblas aclaradas tienen la diferencia en ellas mismas y, con ello, son ser determinado, estar.

Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770-1831)
Ciencia de la Lógica
I.-La lógica objetiva

miércoles, 19 de octubre de 2011

Curiosidad etimológica

Compasión y simpatía tienen exactamente el mismo origen y significado etimológico (literalmente, "sentir junto a"), y sin embargo no son exactamente iguales. Las palabras no son sólo nombres de cosas, también tienen su historia (que va más allá de la mera evolución de sus partes). Aunque a la hora de hablar, poco importa, las usamos únicamente en el breve pellizco de tiempo de nuestras vidas, donde no cambian demasiado. Pero a veces bucear en ellas te descubre curiosidades, como que simpatía y compasión, sin ser lo mismo con exactitud, sí lo sean.

martes, 18 de octubre de 2011

Inquilina en el retrovisor

Una araña se ha instalado en el retrovisor de mi coche. En el izquierdo. El del lado del conductor. Una tarde, circulando por la vía de cintura, al comprobar si venía alguien por el carril central, vi el destello de su tela. Se extendía desde el retrovisor hasta el marco del cristal. Al llegar la retiré con un trapo. Pero al cabo de unos días volvía a estar ahí. La volví a quitar y apareció de nuevo. Comprendí que la araña estaba dentro del retrovisor, detrás del espejo, en los recovecos del plástico, protegida y cómoda por el calorcillo del sistema antivaho. Desistí de destruir su tela.

Ahora, cada vez que uso el coche voy viendo el avance de los finos hilos, sus formas y sus brillos. Creo que empiezo a albergar algún sentimiento hacia la octópoda inquilina del retrovisor izquierdo de mi coche. Le estoy cogiendo cariño, aunque en realidad nunca la he visto. Hasta me plateo cazar moscas, para dejárselas en la red y alimentarla. El problema vendrá cuando las moscas no basten, y tenga que cazar pájaros. Y luego gatos...

lunes, 17 de octubre de 2011

¿No nos representan?

Gritan algunos por ahí que nuestros representates políticos no nos representan. Pues yo temo que sí, que son dignos representantes de sus representados. Es algo que me inquieta. Preferiría, no que hubiera más distancia, sino que al menos hubiera alguna, que la cosa se quedara en una aséptica representación política. 

viernes, 14 de octubre de 2011

Voluntarios agresivos

De un tiempo a esta parte han proliferado los "agentes" de ONGs varias por las calles. Ataviados con petos de colores diversos, según la ONG, y carpeta en mano, abordan a los viandantes en busca de suscriptores/donantes. Más allá de que la labor de estas organizaciones sea más o menos encomiable, o que se esté de acuerdo con sus fines y actividades, los voluntarios que están apostados por las calles pueden llegar a resultar bastante molestos, sobre todo a tipos que, como yo, muestran algunos días un ramalazo antisocial considerable. 

En un paseo de una hora puedes llegar a encontrarte con voluntarios de hasta tres ONG distintas. Y claro, aunque uno quiera colaborar o ya colabore, no se puede decir que sí a todos y hay que despacharlos de algún modo. Como además, la corrección política nos hace sentir mal por no colaborar en esas supuestas causas nobles, uno tiende a ser tajante, para pasar rápido por el trago de negarse a salvar a las ballenas, al planeta, a la humanidad o al sursuncorda.

Mi opción es la de hacerme el longuis si voy con la música puesta. Pongo la mirada en el horizonte y hago como que no me entero de que me abordan (especialmente los días que estoy más antisocial y metido en mis pensamientos). Otras veces, me hago el loco, respondo con monosílabos o incoherentemente. Reconozco que siento un pinchazo de placer al fingir, al ver la reacción entre sorprendida y asustada de las muchachas (porque muchas veces son chicas). 

Pero no nos desviemos, porque toda esta colección de miserias personales ha venido a raíz del voluntario con el que me he cruzado esta mañana, que ofrecía felicidad (sí, felicidad) a cambio de la colaboración: "un minuto por el planeta, serás más feliz", para acto seguido abroncar a los que se negaban o pasaban de largo. El contraste era llamativo, y sintomático, la promesa de felicidad seguida de malos modos. Menos mal que no me ha abordado a mi...

martes, 11 de octubre de 2011

Desaprendiendo

Y ahora (justamente ahora) va un banco y dice que es el momento de desaprender. Lo cual suena a neolengua, a otra forma de invitarnos a olvidar. 

De momento, ¿qué tal si empezamos desaprendiendo a domicilar, a invertir o a ingresar? Verán que divertido.

sábado, 8 de octubre de 2011

De tapas por Palma

Como en Mallorca no es costumbre el tapeo (y es raro, dada la cantidad de gente de fuera que aquí mora, y que tienen bares y consumen, aunque en los últimos tiempos, y gracias a la crisis, sí que parece que se ha ido implantando), nos montamos una feria de la tapa. Pero tapa sin tapa, que es lo que en estos lares mejor se nos da. Me explico, le llaman tapa, por aquello de que es un platillo que acompaña a la bebida. Pero el espíritu de la tapa se lo cargan por el camino, cobrándote por la bebida y por la tapa. Y como es la feria de la tapa, pues todo a precios impopulares, que para eso sirven las ferias por aquí, para clavar puñaladas. Eso sí, puñaladas de diseño, que es lo que nos mola, ya que al final hay hasta premios a la mejor tapa y todo. 

Y en esto, el propietario de un bar que participa en la feria de la tapa, reflexiona: "durante estos días el bar se llena, y pagan por consumir una tapa que el resto del año regalo con la bebida, y entonces no se llena ni la mitad". Aunque a él le venga bien (más gente pagando más es más beneficio para él), no deja de manifestar su extrañeza por el comportamiento del personal, que le dicen que algo es "de diseño" y se lo envuelven en un lacito, y no le importa pagar. Otros, nos sentimos timados. Y encima nos hacen sentir raros.

viernes, 7 de octubre de 2011

Una cierta epifanía

Me encanta cuando el metro sale de los túneles a la luz exterior en los tramos aéreos. Aparece un paisaje, sale uno de la introspección a la que la oscuridad invita. Ese deslumbramiento tiene algo de epifánico. El mundo se presenta como de golpe. E igualmente de golpe se vuelve a la tiniebla, pero ahora ya es una tiniebla deslumbrada, repleta de imágenes brillantes en la retina. Tiniebla enriquecida.

martes, 4 de octubre de 2011

A lo grande

Inmersos en una sociedad en la que todo se convierte en escaparate y balconada, e influidos por la marea de historias en que andamos sumergidos (historias que cada vez tienden más al fuego de artificio, mucho ruido y pocas nueces), nos esforzamos en dar una imagen que destaque en medio del creciente marasmo. Así, tendemos a proyectar grandiosidad (aunque en el fondo no se trate más que, en el mejor de los casos, de pura mediocridad, y en el peor, de miserable miseria, eso sí, mediocridad y miseria a lo grande). Abundan los grandes gestos, las grandes palabras (entiéndase esta grandeza como tamaño, como la gran muralla que en realidad delimita un gran vacío), la espectacularidad, lo que me haga más interesante que el vecino. 

Y jugando a ser grandes se nos pasa la vida, sin acabar de ver que lo pequeño también tiene su lugar, y que en una vida cabe mucha más de lo pequeño que de lo grande. Además de que el detalle, la minucia, enriquece, aporta matices, y entretiene. 

Un plato puede ser muy abundante, pero lo que muchas veces lo hace sabroso es la especia.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Mis periódicas ansiedades

Aunque reconozco que el inicio del otoño es mi época favorita del año, por lo que tiene de crepuscular y melancólico, no es menos cierto que a menudo, en mi caso, viene acompañado de cambios orgánicos. Desajustes que rompen el precario equilibrio sobre el que, mal que bien, voy avanzando. Mis ansiedades se acentúan y buscan excusas para alimentarse y manifestarse. Un mareo, un insomnio, y ya estamos metidos en círculos viciosos de los que cuesta algunos meses salir.

La cosa empezó cuando tenía 14 años, y desde entonces ya han sido varias oleadas. No vienen con una periodicidad exacta, pero no pasan más de 5-6 años sin que pase unos meses de angustias que se manifiestan en lo orgánico, sin que en apariencia haya una causa clara. Te acabas acostumbrando, y sabes que tarde o temprano pasará algo que te desequilibrará. Lo relativizas, porque sabes que se trata de una cara nueva de lo mismo, lo cual te sirve para tranquilizarte un poco, pero no lo suficiente. 

Es como un volcán, que de tanto en tanto entra en erupción, aunque es difícil saber cuándo, y hasta que no es inminente, no se puede afirmar. Ni evitar. O al menos no he dado aún con la forma de evitarlo y aplacarlo de verdad. Sospecho que no faltarán en los años venideros oportunidades para el ensayo-error.

lunes, 26 de septiembre de 2011

De mercados y mercaderes

Creo que hemos llegado a un punto en el que el mercado no nos deja ver a los mercaderes. Se habla del mercado como una entidad autónoma, como si tuviera voluntad propia y una racionalidad. Pero al fin y al cabo, el mercado surge de la actividad de los mercaderes. En teoría, persiguen el beneficio y de la suma de esos intereses surge la actividad mercantil, que se mueve espontáneamente. Pero habría qué ver qué beneficios se persiguen (a medio, corto, o largo plazo, o si son puramente económicos o influyen otras variables que sumadas a lo económico son muy apetecibles). Porque se podría pensar que en lugar de simplemente invertir y recoger beneficios (que es lo que, inocente y acríticamente algunos quieren creer), no se persiga provocar reacciones y alterar situaciones.

El mercado está compuesto de agentes humanos, y los humanos tenemos muy diversos intereses. Al menos de forma espontánea. Pero si nos ponemos de acuerdo en algo (más allá de satisfacer nuestros intereses propios, poniendo algún objetivo que los trascienda) y tenemos al alcance una herramienta de poder, podemos llegar a ser muy peligrosos. Y máxime cuando a ese poder no se le opone ningún otro poder. Entonces arrasamos.

Pues eso, que los mercados no nos dejan ver los mercaderes.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Memoria y olvido

Tan importante como la memoria es el olvido. Los problemas llegan cuando se recuerda demasiado, se olvida demasiado, o cuando no se escoge con tino lo memorable y lo olvidable. Puede que para mantener ese equilibrio entre memoria y olvido, haga falta controlarlo un poco. Aunque el hecho de que en buena medida sea un proceso inconsciente sugiere más bien que de lo que se trata es de preservar esa "espontaneidad", de dejarle hacer, con la esperanza de que gestione bien los recuerdos. 

Eso funciona en el plano individual. Otro cantar es el colectivo, obsesionado a veces por recuperar sucesos históricos o por olvidarlos. Ahí el proceso no parece tan espontáneo. Ni siquiera parece controlable sin apelar a imposiciones de unos grupos sobre otros. El equilibrio es más difícil, más patológico. Y más en una época en la que todo queda registrado, en la que la información es más un tsunami que amenaza con arrastrarnos que algo útil.

martes, 13 de septiembre de 2011

Desconocido

Llega un punto en que echas la vista atrás, y ya no te reconoces en aquel que eras. Ni en los gustos ni en muchos rasgos. Sientes una fractura, que aquel y tú no sois la misma persona, y si lo sois es por algunas continuidades cada vez más tenues. Entonces te preguntas cómo has podido llegar hasta el ahora. O cómo es que pudiste haber sido de aquella manera en cierta ocasión. Y al fondo, la intuición que de alguna vez revisarás con idéntica extrañeza ese momento de sentirte un desconocido.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Vuelta al cole

Cuando llegan estas fechas, los medios se convierten en una suerte de libro de autoayuda. Consejos para evitar el síndrome postvacacional, consejos para que a los niños no les siente mal la vuelta al cole, recordatorios varios (que si hay más depresiones y más divorcios tras las vacaciones...). Todo muy paternalista, muy en la dirección de evitarnos "traumas", como si poniendo en marcha una serie de medidas, no fuéramos a caer en esas depresiones. Pero uno tiende a creer que, cuando se dan, se trata de un síntoma de algo más profundo, de que algo no va bien en la rutina rota por el período vacacional, y por eso cuesta volver (más allá de la normal pereza/cansancio de los primeros días de madrugón y de jornada laboral/escolar). 

Sea como fuere, este tipo de cosas son esas que echas por la puerta y se cuelan de nuevo por la ventana, así que habría que ver qué nuevos traumas estamos conjurando al exorcizar los viejos. El tiempo (y los medios) nos lo dirá.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Las guerras de nuestros padres

Es algo muy común el pensar que se debe un respeto y un reconocimiento a los antepasados. Muchos pueblos han tenido esto como uno de sus principios más sólidos. nosotros en buena medida también. 

Casi de modo automático, tendemos a considerar el hecho de vivir como algo extraño, como una anomalía de incierto origen que nos mantiene ocupados y fascinados. Por eso, los que vivieron antes que nosotros tienen un cierto carácter pionero. Transitaron el tortuoso camino primero. Y nos ofrecieron algunas soluciones. Ellos tiraron las líneas que ahora nos sirven para orientarnos. No es moco de pavo, y por eso merecen todos los reconocimientos y homenajes. 

Pero también cometieron errores. E injusticias. Y pasaron cosas que nos gustaría que no hubieran pasado. Puede que esté en nuestra mano reparar algunas de ellas (aunque nunca sería lo mismo). Otras no. La cuestión es si vale la pena estar peleando las guerras que ellos no pudieron, no supieron, o no quisieron ganar. Y ello sin perder ni un ápice de respeto. Simplemente, ellos hicieron sus luchas, las que creyeron que debían emprender y las que la historia les ofreció. Nosotros hemos de hacer las nuestras. Es posible que coincidan, que estemos en tesituras parecidas (aunque nunca son lo mismo), pero que tengamos que enrolarnos en batallas por el sólo hecho de que nuestros antepasados las libraron es, cuando menos, muy discutible.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Recortando precios

Con las rebajas y el tan de moda ahora low-cost, siempre tengo la misma sensación: que si podían vendernos las cosas a tan bajo precio, han estado abusando de nosotros mientras las consumíamos más caras. O eso, o ahora, para poder bajar precios, nos están escamoteando algo. Ninguna de las dos sensaciones es tranquilizadora.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Dionysos. Thank you Satan

Tremenda versión de Léo Ferré


Estrategias comerciales

Crea un producto. Da igual si es un truño. Lo importante es arroparlo con buena publicidad, masiva, avasalladora, que parezca que vendes la panacea. Que la gente sienta el impulso y la necesidad de comprarlo, y que lo compre compulsivamente. Con rapidez, si puede ser vender millones de unidades el primer día, mejor. Cuanto más y en menos tiempo, es lo ideal. Antes de que corra la voz de que lo que les vendes no vale nada, pero que ya hayan gastado su dinero.

martes, 30 de agosto de 2011

La generalidad siempre provisional

Es extraño el cuerpo. Un día puedes hacer cosas alegremente. Y al día siguiente, lo mismo, o menos, cuesta un enorme trabajo. ¿Qué procesos juegan en la sombra? ¿qué es lo que nos cambia, si en apariencia todo sigue igual? Es más: teniendo en cuenta esta incognoscibilidad de base, ¿se puede hacer alguien cargo de sí mismo (en cuyo caso, el sí mismo palidece), más allá de la pura generalidad siempre provisional?

lunes, 29 de agosto de 2011

Ladran, Sancho

De un tiempo a esta parte, se oye mucho el falsamente atribuído al Quijote (en realidad es una expresión grecolatina) "ladran, luego cabalgamos" como argumento en favor de los propios planteamientos y actitudes cuando éstos provocan contestación. Aunque pueda ocurrir que quien está seguro de su camino y tenga la razón de su parte choque frontalmente con la jauría, no conviene lanzarlo irreflexivamente a los cuatro vientos, como si tener oposición fuera automáticamente un signo de estar en lo cierto y actuar de forma correcta. Se cae así en un vicio muy común: el de estar más pendiente de los demás y sus reacciones que de lo que uno hace. Del mismo modo en que el otro día decía que hay quien aprovecha el mal comportamiento de los demás para excusar el suyo, parece que importa más la reacción que se provoca que la fuerza interna de las ideas y los argumentos, y que al final el peso lo tiene la reacción contraria provocada. 

Es más cómodo proferir lapidarias frases que examinar nuestros argumentos, que tener que defenderlos, no frente a tribunales ajenos, sino ante nosotros, escrutándolos, buscándole sus puntos débiles, reforzándolos. Cambiándolos si es preciso. Y si ladran, no ignorarlos del todo, que a lo mejor en medio de la jauría algún ladrido es más que razonable.

jueves, 25 de agosto de 2011

Vieja sabiduría

Reza la sentencia griega aquello del "conócete a tí mismo". Pero también predicaron ellos que "nada en demasía", por lo que al final, el autoconocimiento queda en un "conócete a tí mismo, pero no demasiado". Lo cual parece aún más sabio, ya que, ¿quién sería capaz de conocerse y no sucumbir?. 

martes, 23 de agosto de 2011

Internet y la permanencia

Una de las cosas negativas de internet es que las cosas permanecen. Cualquiera cuelga cualquier burrada y queda ahí por los siglos de los siglos, acumulándose con otras tonterías y distrayendo de cosas más valiosas. 

En el caso del blog, que lleva ya varios años en marcha (con sus altibajos), ya hay mucha morralla acumulada. Cosas que ahora mismo ni comparto ni escribiría, pero que están bien ahí donde están, a modo de recordatorio, como fotografías viejas a las que acudir en días nostálgicos. Para recrearse en esa extrañeza del "cómo éramos y cómo hemos cambiado". Incluso para recordar todo lo ya muerto. 

Pero a veces sucede que, como todo está ahí, en apariencia tan vigente (al menos las fotografías se van decolorando con el tiempo), hay quien cae en mis desvaríos y los comenta. Y yo agradezco los comentarios. Pero es que a veces no sé qué responder. Incluso he de releer lo que escribo, y ni recuerdo haberlo escrito. Por cortesía, respondo (aunque a veces me da mucha pereza), pero sin demasiado convencimiento. 

Podría ir "privatizando" lo escrito, retirarlo del público y dejarlo para mí, como si lo hubiera escrito en un cuaderno. Pero traicionaría el espíritu con que fueron escritos: el de estar ahí, a la intemperie, para quien tenga a bien leerlos, aunque no digan gran cosa. Si hubiera querido quedármelos yo, no estarían ahí puestos (de hecho, hay cosas que escribo y esbozo en papel, y que tengo aquí guardado en un cajón). Que sigan ahí, siendo ya no muy míos, a modo de infinitesimal huella. 

lunes, 22 de agosto de 2011

Razón rebosada

La razón humana tiene el destino singular, en uno de sus campos de conocimiento, de hallarse acosada por cuestiones que no puede rechazar por ser planteadas por la misma naturaleza de la razón, pero a las que tampoco puede responder por sobrepasar todas sus facultades.

Immanuel Kant, Crítica de la razón pura (prólogo de la primera edición).

sábado, 20 de agosto de 2011

El ateísmo que da un paso atrás

Me hace gracia cierto ateísmo que acaba cayendo en lo que critica de los creyentes (intransigencia, proselitismo, metomentodismo...). En parte tiene su lógica, ya que en el fondo se trata también de una fe (una fe, digamos, negativa, en la medida en que es creencia de un no existir), y cabe hacer con ella lo mismo que los que se creen que sólo ellos tienen fe: dar testimonio y no avergonzarse, perseverar y profundizar. Vivir la fe. Y ello implica en buena dosis hacerlo frente a los que no la comparten. A partir de ahí, se cae en lo demasiado humano: intentar que todo el mundo comparta esa fe, con los medios más a mano (y al final, la fuerza acaba estando a la mano, es inevitable tarde o temprano). 

Sin embargo, cabe pensar en un ateísmo (igual que en una religión, si bien, por el elemento de positividad que estas poseen, lo tienen más complicado), que de un paso atrás, que admita su ser fe, y que por lo tanto no intente asfixiar a las otras fes. Por mucho que la razón le diga que está en lo cierto, la misma razón ha de admitir que puede que no. Y dejar cierto margen. Porque sin margen, no hay fe que valga la pena, todo será más de lo mismo.

viernes, 19 de agosto de 2011

Deseando

Anhelo de cercanía, necesidad de distancia. Dos caras de la misma moneda y espacio de juego del deseo.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Ciudadanos-clientes

Hemos pasado de aquello de fidelizar al cliente, a robárselo a la compañía de al lado. Para ello, se le ofrece el oro y el moro a todo aquél que se incorpore, dejando de lado a los viejos clientes, que se han de ir en vista de que otros les ofrecen condiciones más ventajosas. Se genera así una movilidad continua, un flujo clientelar del que al final sólo importa el balance. 

Al ritmo que vamos, y dada la creciente ubicuidad que las tecnologías permiten, y la deriva economicista y empresarial gubernamental, no estaría mal que los países empezaran a disputarse los ciudadanos. El territorio ya no es necesario, lo que importa son los ciudadanos. Que nos vendan la ciudadanía alemana, sueca, argentina..., según sus posibilidades, que nos ofrezcan condiciones, y que cada uno de nosotros pueda escoger según sus necesidades y criterios.
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