viernes, 31 de diciembre de 2010

La profesora buenorra

Siguiendo con los arquetipos docentes vistos desde la perspectiva de los alumnos, vamos con uno algo más amable que el de ayer: el/la profesor/a buenorro/a.

Cuando se llega a edades de eclosión hormonal, en las que empiezas a ver a las personas bajo el prisma del deseo, puede ocurrir que alguno de tus profesores agudice esos bajos instintos en efervescencia. Mi caso personal, y el de muchos de mis compañeros, fue la profesora de inglés. Treintañera, sin ser especialmente bella, su exhuberancia la convertía en objeto de muchos rumores y fantasías. Sus minifaldas, sus vestiditos ajustados, sus posturitas al apoyarse en la mesa y al enseñarnos sus a veces generosos escotes, eran todo un festín para nuestros sentidos. Que yo sepa, nunca pasó nada con ningún alumno, pero a más de uno no le hubiera importado. En mi retina, aún titila el recuerdo del último día de clase, en junio, cuando vino con un vestido corto, minifaldero, ajustado, azul, y se sentó encima del pupitre que servidor tenía justo en frente. Esa visión es otra de las cosas de mi período escolar que no se me olvidará.

Desconozco, o ahora mismo no recuerdo si mis compañeras de clase y de colegio tenían un profesor fetiche, pero no me extrañaría. En la Universidad, ya más mayorcitos, sí que los había, pero ahí el profesor ya no está tan en el pedestal como en la pubertad y primera adolescencia. Es más tangible, más a mano. No sé si me explico...

jueves, 30 de diciembre de 2010

La mala educación

Si hay profesores que nos han marcado positivamente, a los que admiramos, respetamos y guardamos gran cariño con el paso de los años, no es menos cierto que hay otros que marcan por la vía negativa. Con ellos aprendimos en buena parte (si por fortuna no lo habíamos aprendido ya en casa) lo que es el miedo y el odio. En mi caso son dos. Uno de ellos fue mi tutor en 5º de EGB: violento (en cierta ocasión le vi coger a dos niños mientras guardaba el recreo y entrechocar sus cabezas, es una imagen que no olvidaré), maleducado (no tenía ningún problema en cortarse las uñas, comerse un bocadillo o hurgarse la nariz mientras explicaba la lección), irrespetuoso (no tenía reparo en insultar y vejar al personal, otra de las cosas que no olvidaré es cómo llamó "putita" a una compañera, que es una de las personas a las que más quiero y con quien mantengo amistad desde que los dos teníamos cinco años), en fin, toda una joyita. Que te preguntara la lección era toda una lección de aplomo y de templanza (no debía notar que estabas nervioso, porque podía caerte una burla o, en los días malos, una bofetada). Fue todo un alivio dejarlo atrás. 

La otra fue más adelante. Aunque parezca increíble, bordeando la mayoría de edad, una tipa que no nos llegaba ni a los hombros nos tenía a todos acojonados. Sus exámenes sorpresa, sus cambios bruscos de humor, su severidad y sus castigos aleatorios (una vez castigó a toda la clase por algo que cometió un alumno concreto sin que nadie lo encubriera y sabiendo a las claras quién había sido), su cara de perro, hacen que todavía tenga pesadillas con ella. 

Normalmente quedan ahí atrás, y aunque las heridas cicatricen, siempre queda una inquina hacia ellos. Y como muestra, un botón. En esa famosa red social, el colegio al que asistí tiene su propio perfil. De tanto en tanto, cuelgan fotos de los profesores de distintas épocas para que la gente vaya comentando sus recuerdos y experiencias. Es entrañable. Hasta que el otro día pusieron la foto del personaje del que he hablado en primer lugar. Se han batido récords de comentarios. Y ninguno es positivo. Insultos, anécdotas indignantes, reproches al colegio por haberlo mantenido toda su vida laboral en la plantilla. En definitiva, una especie de venganza digital ha caído sobre el sujeto. Seguro que ha sido una pequeña liberación para muchos, aunque sea a destiempo y en un foro distinto al que debería haberse usado en su momento.

Y en el fondo, a pesar de toda la rabia que les tengo, no dejo de sentir cierta lástima por ellos. Porque me parece muy triste ir sembrando el mundo de malos recuerdos.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

(En) La frontera

En la frontera no hay interior ni exterior, propio o impropio. Vivimos en ella, somos ella. La frontera separa y une al mismo tiempo, facilita la orientación, pero ella misma no está orientada.  En la frontera, no hay salida, tan sólo la necesidad de pertenencia, escindida entre dos lados que le dan su ser y al mismo tiempo la amenazan. Angustia ser frontera, quisiéramos ser realidad plena, pero nos desgarraría. También estamos en el desgarro en el limes. No hay huida posible: el desgarro fronterizo aparecerá de una u otra forma. No le haremos frente jamás, tampoco podemos darle la espalda, aunque buena parte de nuestros esfuerrzos se dirijan en una u otra dirección. No es una cuestión espacial. El lugar de la frontera no es un lugar, es previo a cualquier clase de espacialidad. No hay cruce posible.

martes, 28 de diciembre de 2010

Educando

Algún conocido docente me ha comentado, enigmáticamente, que el sistema educativo funciona mejor de lo que los informes afirman. Es más, que funciona a la perfección.

lunes, 27 de diciembre de 2010

La impotencia del querer

"La piedra pesa y manifiesta su pesadez. Pero al confrontarnos con su peso, la pesadez se vuelve al mismo tiempo impenetrable. Si a pesar de todo partimos la roca para intentar penetrarla, veremos que sus pedazos nunca muestran algo interno o abierto, sino que la piedra se vuelve a refugiar en el acto en la misma sorda pesadez y masa de sus pedazos. Si intentamos captar la pesadez de otra manera -esto es, depositando la piedra en una báscula-, lo único que conseguiremos es introducirla en el mero cálculo de un peso. Esta determinación de la piedra, tal vez muy exacta, no es más que un número, mientras que el peso se nos ha hurtado. El color luce y sólo quiere lucir. Si por medio de sabias mediciones lo descomponemos en un número de vibraciones, habrá desaparecido. Sólo se muestra cuando permanece sin descubrir y sin explicar. Asimismo la tierra hace que se rompa contra sí misma toda posible intromisión. Convierte en destrucción toda curiosa penetración calculadora. Por mucho que dicha intromisión pueda adoptar la apariencia del dominio y el progreso, bajo la forma de la objetivación técnico-científica de la naturaleza, con todo, tal dominio no es más que una impotencia del querer. La tierra sólo se muestra como ella misma, abierta en su claridad, allí donde la preservan y la guardan como ésa esencialmente indescifrable que huye ante cualquier intento de apertura; dicho de otro modo, la tierra se mantiene constantemente cerrada."

Martin Heidegger
El origen de la obra de arte

sábado, 25 de diciembre de 2010

Del cortoplacismo al totalitarismo

Como somos cada vez más cortoplacistas, y hay que ver resultados con mayor premura, corremos el riesgo de ser más y más exigentes y resolutivos: déspotas, en una palabra. trasladado esto al ámbito del poder, donde el cortoplacismo es aún más acuciante, nos encontramos con tendencias al control, con leyes maximalistas que pretenden cambiar las cosas de golpe (incluso realidades milenarias, que a lo mejor es deseable que cambien, pero no que se deba ni pueda hacer en una legislatura), con diálogos y negociaciones poco sosegadas... En definitiva, la senda hacia el totalitarismo está ante nosotros, y hoy por hoy es una autopista de seis carriles.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Apuntes y reflexiones tras la mudanza de hospital

Ya estamos instalados en el nuevo hospital. Desde hace unos días. Reconozco que la mudanza me ha valido varios cabreos, en intensidad creciente, que incluso he sido reprendido por mis superiores. No por el traslado en sí, que es algo que había que pasar sí o sí, sino por las condiciones en que se ha llevado a cabo la puesta en marcha (en medio de prisas, medias verdades y rumores que han corrido como la pólvora sin necesidad ninguna). Aunque soy el último de la fila y desconozco muchas cosas, la sensación que me ha quedado es que parece que no ha habido ningún interés en minimizar las ansiedades que se han ido generando, algunas lógicas por el calibre y las características de la operación, otras no tanto. 

Pero ya está hecho. Ahora toca apechugar, seguir adelante, hacer del nuevo hospital nuestro hospital. Habitarlo. Minimizar al máximo los problemas que vayan surgiendo. En ello estamos. Al fin y al cabo los trabajadores somos los mismos. Más o menos. Y ahora está, por fin, en nuestras manos. A pesar de todos los pesares, se siente cierto alivio. Y hasta parece que hay luz al final del túnel, ¿será verdad, o es algún bromista con una linterna?. 

Por lo demás, hace unas horas he estado en el viejo hospital, ya vacío. He tenido la oportunidad de colarme para ir a recoger cosas que nos hacían falta en las nuevas instalaciones. Solo. Y aunque apenas habían pasado 24 horas del cierre, parece que cada minuto nuestro hayan sido años para él. El vacío es ahí algo más que la ausencia de objetos. El tiempo de su nada es casi químico, es ácido.

PD: las vistas del nuevo hospital, para los que las tienen, tampoco están mal.

jueves, 23 de diciembre de 2010

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Mi llavero del pasado

Igual que los sefardíes conservan las llaves de las casas que tuvieron que abandonar al ser expulsados de España en 1492, conservo las llaves de las puertas que han sido importantes para mí. No las guardo en un cajón o algún lugar de almacén, sino que van en el llavero (que en mi caso sólo es una anilla para mantener juntas las llaves) junto a las llaves que abren las puertas del presente. 

No se trata de nostalgia, o al menos no lo veo así, sino de mantener un vínculo con los sitios que he habitado y a los que he pertenecido, de retenerlos, de crear la ficción de que no han quedado remotos y atrás, sino que están ahí, a un giro de muñeca. 

Hoy una nueva llave se ha unido a ese llavero del pasado.

martes, 21 de diciembre de 2010

La fauna humana de Montaigne

Hay regiones en las que los hombres nacen sin cabeza, con los ojos y la boca en el pecho; en las que todos son andróginos; en las que andan a cuatro patas, en las que no tienen más que un ojo en la frente y la cabeza más parecida a la de un perro que a la nuestra; en las que son peces de la mitad para abajo y viven en el agua; en las que las mujeres paren a los cinco años y no viven más que ocho; en las que tienen la cabeza y la piel de la frente tan dura que no puede penetrar el hierro, pues rebota en ellas; en las que los hombres no tienen barba; hay naciones que no usan ni conocen el fuego; otras que producen esperma de color negro. 

¿Y qué me decís de aquellos que por naturaleza se transforman en lobos, en yeguas y luego otra vez en hombres? Y si es verdad, como dice Plutarco, que en algún lugar de las Indias hay hombres sin boca, que se alimentan del aroma de cietos olores, ¿cuántas descripciones nuestras serán falsas?.

Michel de Montaigne. Ensayos (parte II, ensayo XII)

lunes, 20 de diciembre de 2010

Sensibilidad histórica

Contó el otro día Matías Vallés en su columna una anécdota a raíz de los disturbios vividos la semana pasada en distintas capitales europeas. Relataba un comunicado del embajador de Austria en París a su rey en el que le decía que "mientras la corrupción y el derroche absorben el tesoro real, se alza un grito de miseria y de terror. Es moralmente imposible que este estado de cosas subsista todavía un largo tiempo, sin que se produzca algún tipo de catástrofe". Fue en 1786, y todos sabemos lo que ocurrió tres años más tarde, sale en los libros de historia. 

Como contrapeso a la clarividencia de este señor, está la historia que cuenta Rousseau en 1766 sobre una princesa que, ante unos disturbios provocados por el hambre y los precios del pan, comentó que "si no tienen pan, que coman brioches"

Aunque podrían ser forzados estos ejemplos y trasladarlos a los momentos que vivimos, la idea es que en todo momento hay quienes, como los indios en las películas, se mantienen atentos y saben cuándo va a llegar el tren a partir de las vibaraciones del suelo. Y otros que no se enteran hasta que el tren les arrolla (o sea, que no se enteran). La gracia estaría en que los segundos supieran apreciar la sensibilidad de los primeros. Pero me temo que viven en mundos distintos, incomunicados e incomunicables.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Lynyrd Skynyrd. Sweet home Alabama

En 1970, Neil Young sacó el LP After de gold rush, que contenía el tema Southern man. En él, reprochaba a los nosteamericanos del sur por su actitud hacia la esclavitud y posteriormente hacia los negros libres. Dos años más tarde, en Harvest, acudió al mismo estereotipo en Alabama. La respuesta no tardó en llegar y en 1974 Ronnie van Zandt y su banda Lynyrd Skynyrd (acostumbrados a la bronca y la polémica, ya que el propio nombre del grupo era una burla de Leonard Skinner, estricto profesor de varios miembros del grupo en el instituto) sacaron su archifamoso Sweet home Alabama, donde cantan las maravillas de los estados sureños más allá de los tópicos del racismo, y mandan a paseo a Neil Young (vale decir que han intentado en varias ocasiones tocarla juntos, pero incompatibilidades de calendario lo han impedido). Todo un clásico. 


Como curiosidad, los gallegos Siniestro Total hicieron una peculiar versión: Miña terra galega.


sábado, 18 de diciembre de 2010

Nietzsche hat mich kaputt gemacht

"Nietzsche hat mich kaputt gemacht" (Nietzsche me ha destrozado). Al parecer, esto es lo que Heidegger dijo tras su monumental confrontación con la obra del pensador del XIX. Con ella,daba a entender que la crisis vital que vivió en los años 30, era en buena medida provocada por su estudio y reflexión en torno a la obra nietzscheana. Sea como fuere, Nietzsche tuvo un papel fundamental en la vida de Heidegger, no sólo en la medida en que le permitió escribir algunos textos muy importantes (recogidos en un único volumen titulado Nietzsche, traducidos al español por mi maestro y director de tesis Juan Luis Vermal), sino también en un nivel más profundo y difícil de sondear. Tanto, que, según el testimonio de su esposa, Heidegger repetía sin cesar el "Nietzsche hat mich kaputt gemacht" en su lecho de muerte, siendo una de sus últimas frases, que de alguna oscura manera podría llegar a ser un epitafio para su vida y su pensamiento.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Ataraxia o catarsis

Las denominadas escuelas socráticas (estoicos, epicúreos y escépticos, principalmente) propugnaban la ataraxia (ἀταραξία, imperturbabilidad) como camino hacia la felicidad. Así, si se lograba mantener el tipo en la adversidad, ésta haría menos mella y no nos veríamos metidos en esos altibajos que tanto daño hacen. 

Nos hace falta una buena dosis de ataraxia. A todos (yo el primero, que ando últimamente con la mecha muy corta). No se trata de mero pasotismo, sino de no dejarse llevar por los cabreos varios que todos los días nos provocan tantas y tantas cosas. Aunque no creo en esa felicidad prometida, al menos algo de tranquilidad nos aportaría. 

O eso, o lo que precisamos es dejar fluir toda la rabia, explotar y arrasarlo todo en un fuego purificador del que podamos renacer. Catarsis (κάθαρσις, purificación) lo llamaban los griegos. Tiene la desventaja de que esa liberación sería dolorosa y posiblemente traumática en muchos sentidos. Pero una vez hecha íbamos a quedarnosserenos para una buena temporada. 

Hay hechos para los que la catarsis es ideal, y otros que precisan más bien de ataraxia. Las necesitamos a ambas. La cuestión es: ¿en qué proporción?.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Privilegiados

En este desgraciado país, tenemos por norma que en lugar de luchar por destacar y alcancar cierto grado de excelencia por nuestros medios y desde nosotros mismos, lo que hacemos es despotricar contra el que destaca y es excelente. Así, si alguna cabeza sobresale del rebaño, se la corta y así todos nos creemos estar en posesión del más alto grado. 

Menos quejarnos de la situación de los demás y tacharlos de "privilegiados" (que aquí, lo mismo que "intelectual", es poco menos que un insulto), y más protestar por la propia situación y luchar por conseguir privilegios (siempre y cuando sean razonables, claro). 

Ahh, no, que luego "nobleza obliga" y hay que hacerse merecedor de esos privilegios. Y eso cuesta esfuerzo. Y el esfuerzo no es precisamente nuestro fuerte.

Porca miseria!

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Pérdidas

Una de las dinámicas perversas en las que andamos metidos consiste en andar calculando las pérdidas de determinados fenómenos. Pasa algo y en seguida nos están contando lo malo que va a ser y las pérdidas que va a generar. En primer lugar, nos hablan de esas pérdidas cuando el suceso está aún en marcha y no es posible calcular su alcance. Por lo demás, esas pérdidas están basadas en una expectativa, y en realidad no son tan pérdidas, sino que son una simple diferencia entre lo que se esperaba ganar y en realidad se ha ganado (claro, así el balance sale negativo). ¿No se parece esto a construir castillos en el aire? 

Finalmente, por aquello del "no hay mal que por bien no venga", lo que unos "pierden", otros lo ganan. Por ello, no estaría mal que, en lugar de hablarnos de pérdidas y efectos negativos, nos contaran lo que de positivo tengan las cosas. O al menos que le den una oportunidad a los beneficios.

martes, 14 de diciembre de 2010

lunes, 13 de diciembre de 2010

Poniendo puertas (tornos) al campo

¿Recuerdan aquél ascensor en medio del campo que nos legó el anterior gobierno balear (liderado por el nunca suficientemente bien querido Jaume Matas)? Creíamos que nadie iba a superarlo. Pero como de un tiempo a esta parte vamos viendo cosas que no creíamos que veríamos (por ejemplo: un negro en la Casa Blanca, o a España ganando un mundial), en tan sólo cuatro años han logrado, cuando menos, igualarlo. La estampa, cómo no, sólo podía formar parte de la obra faraónica de esta legislatura (heredada de la anterior, todo sea dicho), el nuevo hospital de Son Espases, "uno de los mejores de Europa" (qué cachondo el que diseñó la campaña). Allí, junto al acceso para coches, se encuentran estos tornos de metro (o de estadio deportivo) plantados en medio de los jardines. ¿Arte abstracto? No hay ninguna placa aldededor ¿Se están riendo de nosotros? ¿Nuestros gobernantes? Pots pensar.


El listón está cada vez más alto. ¿Con qué nos sorprenderá la próxima legislatura? Estaremos atentos.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Pronóstico reservado del mundo

Siempre he tendido al pesimismo. Pero un pesimismo lúdico y jovial. Me ha gustado jugar a imaginar lo peor provenir, a modo de autodefensa, para estar preparado para lo peor. Sin dramatismos. Luego, claro está, la gran mayoría de veces no ocurría lo que barruntaba, y tan contentos. 

Pero viendo las noticias en los últimos tiempos, es imposible no alimentar los malos augurios. Y de forma más sombría. Hay varias dinámicas en el mundo que no hacen ninguna gracia: el auge de China (en la medida en que es un régimen totalitario, y más preocupante aún: el servilismo que los campeones de la democracia despliegan cuando de los chinos se trata), la crisis (que ya he dicho en otras ocasiones que no es sólo económica), el islamismo (no que haya algunos fanáticos por ahí que puedan volar trenes, lo cual ya es grave, sino que pueda estar extendiéndose y en el futuro nos estalle en la cara), los conflictos internacionales larvados desde hace tiempo pero que amenazan con agudizarse (Corea, Irán, Oriente Próximo...).Son sólo grandes titulares que engloban muchas otras problemáticas (la debilidad institucional, los nacionalismos, los problemas educativos, cuestiones religiosas, añádase lo que se quiera).
Por sí mismos, cada uno de estos factores (y alguno más que se me olvida) podría ser manejable, pero el problema es que los tenemos todos a la vez, y la desestabilización general ya está empezando a calarnos. De ahí surgenmuchos de los conflictos sociales que tímidamente empiezan a asomar. 

El mundo nunca ha sido un lugar fácil, siempre hubo problemas. Pero yo diría que de un tiempo a esta parte, la cosa se ha puesto más peliaguda. Espero equivocarme, pero ahora por ahora el horizonte no es nada hermoso.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Kiliedro: Magda Goebbels


 

Las situaciones desesperadas y sin salida conducen a actos definitivos y sin vuelta atrás. Si aello le añadimos la fanática determinación de quien tiene un poder casi absoluto, podemos intentar comprender de algún modo (o al menos explicar) lo que llevó a Magda Goebbels a matar a sus seis hijos el primero de mayo de 1945 antes de suicidarse junto a su marido, el ministro de propaganda de Hitler, Joseph Goebbels.

¿Cómo llegó a ello? Léanlo en Kiliedro.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Crispación vial

Cosas que me enervan al volante: 

-Los que van con una rueda en cada carril, impidiendo que se les adelante. 

-Las motos que van pisando las rayas, por lo mismo, hacen difícil el rebasarlas. 

-Los que se abren a un lado para hacer un giro hacia el otro. ¿No saben que los coches pueden hacer giros de 90º?. Más de una vez he estado a un pelo de que el del carril de al lado me dé un gople por esta manía. 

-Los lentos a los que no puedes adelantar, que te hacen ir despacito detrás de ellos, pero que aceleran al ponerse algún semáforo en amarillo, haciendo que tú te quedes parado con el semáforo en rojo. 

-Los que en carretera hacen las curvas invadiendo parte del sentido contrario. 

-Los que ponen el intermitente cuando no hace falta (por ejemplo, en los carriles que te obligan a girar). 

-Los que no lo ponen cuando lo han de poner. Si lo pusieran al salir de las rotondas, el trafico sería más fluido, ya que no has de esperar a que salgan ellos para incorporarte tú a la rotonda. 

-Las segundas filas. 

-Las motos que se te ponen justo en los ángulos muertos de los retrovisores. Los oyes, pero no los ves, y no sabes por dónde te van a aparecer. 
-Los todoterrenos. 

-Los que deslumbran (los todoterrenos especialmente, al ser más altos, los faros los tienes a la altura de los ojos).

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Lecciones de geografía

Como habitante de Mallorca, resulta frustrante escuchar a tus otros compatriotas, referirse a la isla utilizando cualqueir nombre menos el suyo. Como la capital de la isla es Palma, es fácil escuchar por ahí "la isla de Palma" o, peor aún, "la isla de la Palma" (más que nada porque en España hay otra isla que sí tiene ese nombre, con lo que se da pie a confusión). Y parece una tontería, pero no hay forma de que a determinada gente le entre en la sesera. Aún no he logrado que mis familiares peninsulares tengan claro que Mallorca es la isla entera y Palma sólo una ciudad suya. Es como si llamáramos Madrid a España entera, no sé si se me entiende. La cosa no pasaría de anécdota si el error tuviera lugar en individuos particulares, pero se puede oír a presentadores de noticiarios, meteorólogos y demás hierbas mediáticas caer en el error, con lo cual la cosa se agrava.

Y no es algo que quepa achacar a reformas educativas varias, puesto que adolecen de este fallo gentes que han padecido los distintos sistemas educativos de las últimas décadas, incluso en los que enseñaban provincias, capitales y demás, así que no hay excusa.

martes, 7 de diciembre de 2010

Información privilegiada

Estar en posesión de información privilegiada es una sensación agradable. Te da cierto poder y te crees por encima de los que no sabes lo que tú sabes. Si encima esa información augura una convulsión, la cosa se acrecienta. La pega es que no conviene airearlo por ahí, ya que la empoción viene en parte del secreto. La otra parte es de la espera, de la esperaza aún no colmada. Ahí sólo queda aguardar al desenlace, sea cual sea. Si al final sucede lo presagiado, se está satisfecho por tener buenas fuentes y por poder decir "esto ya lo sabía yo". Si no se cumple, la decepción.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Palabras perfectas

Tienen los idiomas algunas palabras con la virtud de dar en el clavo, de ajustarse como un guante a lo que quieren decir. No es que los otros no tengan términos para los mismos conceptos. Es que esas palabras perfectas muestran un matiz muy peculiar, una arista del concepto que en los otros idiomas pasa más desapercibido o englobadon dentro de palabras con una extensión más amplia. Puede que sea sólo por una cuestión eufónica, que por alguna razón su sonido parezca encajar mejor con el concepto. Es difícil de explicar lo que tienen, pero poseen una fuerza ante la que las palabras del idioma propio palidecen.

Esas palabras las tomamos prestadas, a veces tal cual, otras diciendo eso de "como dicen los X", que puede parecer pedantería, pero es por afinar mejor lo que queremos decir. Algunas han sido incorporadas y forman parte de lo cotidiano, y otras suenan raras y bárbaras. 
Por poner un par de ejemplos, muy tópicos (ahora mismo no me vienen a la mente otros), están el seny catalán (que es sentido común, que es sensatez, sí, pero tampoco del todo) o la saudade portuguesa (que es melancolía, tristeza, pero de un tipo muy particular).

sábado, 4 de diciembre de 2010

Fortaleza de la Mola, o cómo luchar con tirachinas

Que te pongas a construir una enorme fortaleza para defender la isla de Menorca y antes de terminarla alguien invente una tecnología militar que la haga obsoleta es algo que puede pasar, mala suerte. Pero lo que ya es más discutible es que, siendo obsoleta, se siga adelante con ella y luego quede semiabandonada. 

Es el caso de la fortaleza de la mola de Mahón, que se empezó a construir en 1848 y rápidamente se vio superada por los avances en la artillería, que obligaron a irla adaptando a las nuevas realidades. Al final, lo que tenía que ser la plaza fuerte de la estratégica isla, el cuartel que la tenía que defender de las presiones británicas y francesas, no se usó nunca al completo (sólo durante la Guerra Civil vivió alguna escaramuza) y se sumió en el abandono. Hoy en día se puede visitar, se supone que es un museo, pero es tan enorme que hay zonas que se encuentran en un deplorable estado de conservación. 

Sea como fuere, la fortaleza de la Mola es un perfecto ejemplo del fatum español, en el que la mala suerte y la desidia se alían para la depresión.

viernes, 3 de diciembre de 2010

La sala de velas del Crist de la Sang

Uno de los rescuerdos más vívidos de mi infancia son las visitas al Cristo de la Sangre en Palma (más conocido como La Sang). Se trata de una de las figuras más veneradas de la isla, milagrosamente encontrada en el mar, como tantas otras. Situada en el centro de la ciudad, en el barrio donde nació y se crío parte de mi familia, era habitual que nos aceráramos con mi abuela a ponerle alguna vela. En la plaza en la que está la iglesia todavía hay algunas cererías, en las que se compraban los cirios que se dejaban en la imagen. Como niño que era, disfrutaba de ser yo el que llevaba esos cirios hasta el Cristo, eso sí, jugando a espadachín por el camino y haciendo que el calor de mis manos los doblara.

El camino hasta el Cristo tenía algo de iniciático: primero había que pasar bajo un arco por el que también se entraba al Hospital General, con su olor característico, con lo que nuca sabías si ibas a la iglesia o te estaban engañando para llevarte al médico y hacerte alguna perrería. Traspasado el umbral, hay un pequeño patio en el que se alzan varios naranjos. Allí se pasaba del olor de hospital a un intensísimo aroma a naranja o a azahar (según la época del año). Luego ya venía la entrada de la iglesia propiamente dicha. En ella, en un lateral al que se llegaba tras subir unas escaleras, estaba la venerada imagen: un Cristo tosco, con melena natural que le llegaba a la cintura, sucio, y supuestamente milagroso. Todos los miércoles santos llo bajan al altar mayor de su iglesia, y miles de personas van a visitarlo. Luego, el Jueves Santo, es el protagonista de la procesión, a la que da nombre popular y cierra. 
Pero sin duda lo que más grabado tengo en la memoria es la sala de velas que había tras el Cristo. Era una amplia sala repleta de cientos de velas ardiendo. La puerta de entrada era una vitrina ennegrecida por el humo de dentro, caliente al tacto, iluminada sólo con el amarillento y mortecino fragor de los cirios. Debido al calor, los cirios se doblaban y adquirían formas extrañas, caían sobre los otros. Daba miedo y respeto, tenía ese aire siniestro que tan bien sabe alcanzar lo místico y sagrado. Confieso que mientras mi familiares se dedicaban a su plegarias, yo no podía dejar de mirar allí dentro, entre curioso y asustado. 
Tendría que pasarme, por ver si todo sigue igual. Aunque temo que no, porque el que ya no es igual soy yo.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Propaganda

La mejor publicidad es el trabajo bien hecho. Y eso no está en nuestra mano valorarlo. Puedes hacer todas las campañas que quieras, con hermosas fotos y bellas palabras, pero al final lo que cuenta es el trabajo hecho. ¿O es posible que una buena propaganda altere la percepción de nuestra labor, a modo de encantamiento?

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Devolviendo las llamadas

Todos hemos sufrido y sufrimos el acoso de las operadoras telefónicas y de internet. Te llaman a cualquier hora y te ofrecen el oro y el moro. Según el día que tengas, les mandas a paseo rápidamente o les escuchas y les haces perder el tiempo: preguntas, haces como que te interesa, y al final les das la patada (lo que yo llamo calientapollismo telefónico). Se siente un gran placer en cualquier caso. 

Pero hete aquí que un día, por razones varias, resulta que te interesa la oferta, dejas que te seduzcan y entras al trapo. Entonces sucede lo que suele ocurrir. Que se olvidan de ti y eres tú el que les tienes que llamar. Viene esto a cuento de una reciente experiencia, en la que he hecho caso a la oferta que me hicieron, acepté sus condiciones, y me dispuse a, en cuestión de días, tener una conexión de internet más rápida y más barata. No podía ser tan buena la cosa, y pasaron y pasaron los días, y al final tuve que llamarles parea ver qué pasaba. Y no pasaba nada, estaba todo como el primer día. Cursaron una reclamación y seguí esperando. Al cabo de un par de semanas, en vista de que no daban señales de vida, volví a llamarles: seguían sin haber empezado con mi solicitud. Tramitaron una reclamación de urgencia y ayer, tras un mes, recibí un sms en el que me comunicaban que habían recibido la solicitud y que estaban trabajando en ello. A ver si es verdad, porque como tenga que volver a llamarles no respondo (bastante margen les he dado ya, otro hubiera aguantado mucho menos). 
Debe ser una cuestión de equilibrio cósmico: ellos me han llamado miles de veces, y ahora yo he de hacer otro tanto.
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