sábado, 13 de noviembre de 2010

El exorcista y yo

Otro de mis recuerdos cinematográficos es el de la primera vez que vi El Exorcista. Tenía no más de trece años, y me fascinaba el género del terror. Esa película en concreto tenía aura y leyenda, incluso a nivel familiar (mi madre cuenta cuando tiene la oportunidad la impresión que le causó y las noches que no le dejó irse a dormir con tranquilidad). Una amiga me pasó una cinta VHS grabada de la televisión, y cuando llegó el momento me dispuse a disfrutar de su visionado. Me decepcionó, al menos como película de terror. Estaba bien hecha y la historia no estaba mal. Y sí, era algo que debería asustar y mantenerte con el vello erizado. Pero a mí me hizo reír. 
Más adelante la volví a ver, ya sin la risa floja y la tontería de la pubertad, y me dejó bastante frío. Es algo que me extraña, en vista del impacto que tuvo y tiene entre el personal, y de lo mucho que me gusta el género. Menos mal que otras películas consideradas clásicos sí que me gustaron e impactaron, porque si no ya empezaría a dudar de mi sensibilidad para estas cosas. ¿O sí?

2 comentarios:

PENSADORA dijo...

Jo! a mí sí que me dio miedo, pero poco.

Yo también me reía un montón con las películas de terror. Lo cierto es que nunca me gustó el género y las pocas que ví me producían eso, risa.

Pero admitiré que el exorcista fue una gran peli.

Salud!

El Pez Martillo dijo...

Yo sí tuve mi época terrórfila, pero ya se me pasó (aunque queda un poso). En general, las pelis de miedo son o muy buenas o muy malas, no tienen término medio.

Perdona que tarde en responder, pero es que ando tan liado que no me acuerdo ni de responder a los comentarios...

Salud!

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