jueves, 21 de octubre de 2010

Autoironía

Cuando se es irónico, se puede uno quedar ahí: una actitud de cara a la galería y poco más. Pero la ironía, si es sincera, es un monstruo que quiere más, se acaba volviendo contra sí misma y te somete a un desgaste que amenaza con romperte y romperse. A partir de ahí, todo depende de la resistencia de cada uno. Pero es seguro que tarde o temprano lo hará. A no ser que antes nos sustraigamos. Por nosotros mismos o por un golpe de azar.

3 comentarios:

PENSADORA dijo...

La ironía depende de su uso. Utilizada de manera cómica, como resulta en la foto, es incluso sana porque hace reir. Sin embargo la ironía ácida, la que más bien critica con una piedra "escondida en la otra mano", esa es la que se puede incluso volver contra uno o contra el irónico.

No me gusta ese tipo de ironía y, lamentablemente, se prodiga demasiado. Se me ocurre que no deja de ser una forma de cobardía, de no decir lo que realmente se piensa si no simplemente "dejarlo caer" en espera de la interpretación del contrario... en fin... que desvarío pero seguro que me entiendes.

Saludines!

El Pez Martillo dijo...

Yo no lo veo como una cobardía, más bien como una crueldad. Duele más algo dicho irónicamente y con sarcasmo que dicho directamente (porque como tiene un cierto punto cómico, encima de decir una cosa, parece que te estás riendo). Es más ácido, y por tanto, termina popr corroerte a ti mismo.

En resumen, que si tienes un carácter irónico, es fácil que acabes aplicándote a ti mismo la ironía, y como es más cruel, te desgasta y mina tu autoestima...

Saludos.

PENSADORA dijo...

Totalmente de acuerdo.

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