lunes, 30 de agosto de 2010

Prevacacional

Se acercan las vacaciones. Septiembre, un mes de languidez, en el que el postverano se confunde con el preotoño. Uno de esos meses perfectos para las vacaciones. Hace ya más de un año que disfruté de las últimas, y hay ganas. La hoja de ruta, simple pero complicada: horizonte aristotélico. Me gustaría alcanzar un término medio entre vicio y virtud. Por un lado, profundizar en mi recién estrenada vigorexia y retomar las labores de mi tesis doctoral (en parada técnica veraniega por cuestiones burocráticas y porque sí): Mens sana in corpore sano (o no). Por el otro, cultivar alguno de los pecados capitales, básicamente gula, pereza y lujuria.  En la medida de lo posible, establecer una rutina de la excepción, dominar el carro de mi alma y, con un poco de suerte, cargar las pilas y mentalizarme para lo que viene a partir de octubre en lo laboral, con el que posiblemente sea uno de los principales retos a los que habremos de enfrentarnos los sanitarios de por estos lares. Pero eso a partir de octubre.

4 comentarios:

PENSADORA dijo...

Disfrute usted compañero, disfrute que se lo tiene bien ganado.

Mientras tanto, los que ya hemos tenido el placer de vaguear y languidecer en abundancia trabajaremos y soñaremos con los pocos días que aún quedarán por disfrutar en el otoño.

El Pez Martillo dijo...

Eso haré, vaguear todo lo posible y más. Algunos conciertos, cenas, comidas y demás. En fin, lo que son unas vacaciones.
Y no sé si lo tengo bien ganado, pero es un derecho que tengo, y que de momento no me recortan.

Musa todavía apenada dijo...

Lástima que no pueda compartir esos conciertos, cenas, comidas y demás. En fin, pase usted unas buenas vacaciones amigo Pez, que servidora hará lo mismo.

Por cierto, dígale a Horrach que lea el comentario de la entrada del incendio.

Un saludo!

El Pez Martillo dijo...

Usted también tendrá lo suyo, Musa, y espero que lo disfrute como yo pienso disfrutar lo mío.

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