miércoles, 26 de mayo de 2010

Redondeces

Dicen los entendidos que estamos programados para sentir ternura ante las formas redondeadas, tan propias de los bebés. Ya saben, lo de la supervivencia de la especie y tal. Debe ser cierto, porque el otro día por la tarde, mientras paseaba, me quedé embobado viendo a un bebé que estaba en los brazos de su padre, el cual estaba en una terraza de un bar. Tenía esa edad en la que empiezan a ponerse en pie sobre los muslos de quienes los sostienen si están sentados. Las manitas las tenía medio metidas en la boca, empapadas de baba. Su rostro era todo ojos, unos ojos negros que lo observaban todo con la avidez de quien ve por primera vez el mundo. Era un bebé precioso, de anuncio. Imposible no quedarse mirándolo. 

Pero seguí caminando, disfrutando por unos segundos, los que duró mi paso por delante de ellos, de la estampa de aquella hermosa criatura. Y mis pasos me hicieron sobrepasar al feliz papá y su cachorro, obligándome a ver lo que había más allá de ellos. A su lado, algo que me hizo olvidar el retoño de golpe. Una morenaza, también de anuncio. Veintilargos. Camiseta blanca de tirantes bien ajustada. Y un generoso y perfecto escote. Aquellos senos eran dignos de adoración, ni muy grandes ni muy pequeños, en su punto justo, proporcionados con su portadora (a modo de apunte: la belleza no reside tanto en una parte u otra, sino en la proporción, es algo que tenemos un poco olvidado). Comprendí entonces que tal vez se equivocaran los que dicen eso de las redondeces y la ternura, o al menos que no siempre es así. Porque no era ternura precisamente lo que me inspiraron aquellas perfectas y redondas glándulas mamarias.

2 comentarios:

Alamut dijo...

¿Sabes que la hembra humana es la única que tiene las glandulas mamarias inflamadas, aunque no esté en epoca de cría?
Eso, aunque no lo parezca, está directamente relacionado con nuestra postura erguida.
Sabia, la naturaleza; sabia y generosa.
Besos

El Pez Martillo dijo...

Hola Alamut, gracias por el comentario. Sí, conozco el hecho que comentas, salta a la vista, jajajaj. Ciertamente, la postura erguida hace que los genitales femeninos queden escondidos, y por lo tanto hay que mostrar "otras" señales de carácter sexual (una de ellas, según algunos antropólogos, es la de pintarse los labios, como una especie de reflejo de la tumefacción de los otros labios, señal de que se estaría dispuesta al apareamiento).

Un saludo.

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