jueves, 25 de marzo de 2010

Nostalgia marina


Ya he comentado en otras ocasiones que no soy nada marinero, que vivo muy de espaldas al mar y que me ocupa muy poco tiempo. Sin embargo, por el hecho de vivir en una isla, estoy acostumbrado a él, es una presencia constante en casi todo. De esas presencias que sólo se sienten cuando no están.

Cuando, en algún viaje a regiones interiores, al desplazarme por carretera y subir alguna loma, siempre he echado de menos ver el mar desde arriba. Como suele ser habitual por aquí, siempre está, más lejos o más cerca, la lámina de agua reflejando el sol. Es algo que se da por supuesto. Por eso, uno se siente extraño cuando tras una cuesta, no se adivina la presencia marina (ni aunque sea por esa luminosidad que anuncia su cercanía). Es desconcertante. Y es cuando te das cuenta de que sin él no puedes vivir, de que aunque no le prestes atención, siempre está allí, en el horizonte de tus recuerdos, de tu vida.

2 comentarios:

PENSADORA dijo...

Creo entenderle bien al pensar que si algún día tuviera que vivir en lugar lejos de aquí o carente de montañas (altas o bajas) tendría problemas cuando menos, de sueño.

En fin...

El Pez Martillo dijo...

Eso es. Y usted al menos vive la montaña, pero es que yo a veces paso por al lado del mar y ni lo miro (supongo que de tan acostumbrado que estoy).

Saludines.

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