lunes, 18 de enero de 2010

Dios retirado


Pensar que Dios es, es todavía pensarlo presente, es un pensamiento a nuestra medida, sólo destinado a nuestro consuelo. Es mucho más justo pensar que Dios no es, así como hay que amarlo con suficiente pureza para que pueda sernos indiferente y que no lo sea. Por esto es por lo que el ateo está más cerca de Dios que el creyente. El ateo no cree en Dios; es el primer grado de verdad, a condición de que no crea en ninguna especie de dioses; si esto es así, si de ningún modo es idólatra, creerá absolutamente en Dios, incluso ignorándolo y por la pura gracia de esta ignorancia. No "creer" en Dios. No saber nada de Dios. Y no amar en Dios sino su ausencia, con el fin de que el amor, siendo en nosotros renuncia a Dios mismo, sea amor absolutamente puro y sea "aquel vacío que es la plenitud". Pero, incluso esto, no hay que saberlo, so pena de consentir en el vacío sólo con la esperanza de estar colmado de él.

Maurice Blanchot. La conversación infinita.

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