jueves, 30 de abril de 2009

Y tú más


Detesto las discusiones que acaban convirtiéndose en un "y tú más", sobretodo en cuestiones en las que no cabe un "y tú más". Hace tiempo leí que, en un debate, en cuanto alguien llega al término de calificar a otro de "fascista", el debate ha llegado a un punto muerto y puede despreciarse su contenido entero. Algo parecido pasa con el "y tú más".

Porque hay cosas (asesinatos, corrupción, robos...) en las que no es peor quien más los lleva a cabo (aunque pueda caerle una pena mayor), en las que basta con una única vez para que nos lo puedan echar en cara con toda la razón. Y, qué quieren que les diga, un "y tú más" no hace otra cosa que sumar vergüenza a la vergüenza. Aunque, claro está, sitúa en cierto modo la pelota en tejado ajeno, que ha de defenderse de una acusación mayor. Y, claro está, así se puede salir del paso. Porque siempre habrá quien caiga en la trampa.

miércoles, 29 de abril de 2009

La primavera es lo que tiene

Miren, miren qué fotos he encontrado en dos medios de comunicación digitales distintos (y de signos distintos). Qué miradas, qué pasión se transmiten. Para que luego digan que la política es una actividad gris. Nuestros dos principales y nunca bien ponderados líderes políticos simultaneando arreboles.


Ha sido verlas y empezar a sonar esto en mi cabeza:


Y para que quede un poco igualada la cosa, una foto también de actualidad, en la que se muestra la otra cara de las otras dos (o mejor, la cara complementaria):


martes, 28 de abril de 2009

A trabajar


Vuelta al trabajo. Trabajar es extraño. Por una parte es necesario, porque de algún lado hay que sacar el dinero para comer y todo lo que es menester, lo que lo convierte en algo así como una carga, en un medio. Pero también hay una cierta mística del trabajo que hace que parezca que sólo en él es posible la realización del ser humano, lo cual no deja de ser un consuelo para mejor sobrellevar esa carga. Porque, ¿quién trabajaría (en el sentido de cumplir un horario, estar sometido a un contrato y "tener que cumplir") si tuviera la vida resuelta?

lunes, 27 de abril de 2009

Conspiranoico


Siempre me ha gustado el tema de la conspiranoia. En parte por ser un mundo bizarro, en ocasiones delirante y esperpéntico (algunas teorías son dignas del mejor contador de chistes). Pero también por lo que tiene de heterodoxo y por la resistencia a aceptar las versiones oficiales (porque no me creo que todo sea como nos lo cuentan, aunque tampoco creo que se llegue a según que extremos). Y aunque no me las creo, siempre hay una sombra de duda, sobretodo en los últimos tiempos, en los que los acontecimientos parecen sacados de la mente de uno de estos personajes que disfrutan viendo conexiones extrañas y sociedades secretas. Por no hablar de las noticias (más de una y de dos), publicadas por agencias "serias", que reproducen cosas que hace ya tiempo que se vienen comentando en círculos conspiranoicos.

Las creería, si no fuera porque, ya puestos a emparanoiarnos, pudieran ser auténticas cortinas de humo para desviar mentes demasiado quisquillosas...

domingo, 26 de abril de 2009

Godspedd you! Black Emperor. Rockets fall on Rocket Falls

Ya que el otro día salieron en los comentarios, y que he tomado la costumbre de poner algo de música los domingos, ahí va una muestra de lo que son capaces de hacer los Godspeed You! Black Emperor. El video no es original suyo, pero me parece que encaja muy bien con la música, y las imágenes son de una belleza estremecedera (esa belleza que sólo lo apocalíptico puede tener).


sábado, 25 de abril de 2009

Comodidad


Una actitud que no me gusta nada es esa de, ante cualquier cosa desconocida o posible dificultad, cruzarse de brazos con un "yo a esto no lo sabré hacer". O "es demasiado difícil para mi". En buena medida es una postura cómoda que en el fondo lo que pretende es no hacer nada.

viernes, 24 de abril de 2009

Palma literaria:Son Armadams


Si hay un barrio en Palma que tenga resonancias literarias, ese es sin duda el de Son Armadams. Situado en las faldas de la montaña de Bellver, conforma junto a El Terreno y La Bonanova (otros barrios adyacentes) una peculiar zona de la ciudad. Antaño fue lugar residencial y zona de vacaciones para la burguesía palmesana (puesto que en el XIX y buena parte del XX, estos barrios estaban algo apartados de lo que era la ciudad en sí). Las callejas estrechas, las cuestas pronunciadas y las escalinatas, junto a la proximidad del bosque y del mar, así como las vistas (desde allí se domina la Bahía de Palma por completo) le dan a la zona un aire bohemio que aprovecharon algunos escritores y artistas que allí fijaron su residencia. En lo que aliteratos respecta, el nombre más conocido es el de Camilo José Cela, que vivió durante varios años en Son Armadams, llegando a crear una revista, Los papeles de Son Armadams (publicada desde 1956 hasta 1979), en la que aparecieron artículos de los más destacados escritores del momento.

Hace años (décadas), que dicho barrio (y también el Terreno y la Bonanova) entró en una decadencia que parece imparable, degradado por locales de ocio nocturno marginal y por la desidia de las autoridades locales. Sin embargo, en esa zona es posible aún encontrarse cotidianamente con escritores.

En pleno Son Armadams se ubicaba hasta los años cincuenta la posessió (así se llaman en Mallorca las fincas rurales) de Son Dureta, que fue donada al Estado para que allí se construyera un hospital. Desde 1955 se levanta allí el hospital de referencia de las Islas Baleares, que mantuvo el nombre de la finca. En él trabaja uno de los escritores españoles del momento, Agustín Fernández Mallo, y al que es fácil ver por allí. También se puede uno cruzar con José Carlos LLop. Y no es extraño, si se pasa muy a menudo por la calle Andrea Doria (donde está el hospital, y por la que servidor transita casi todos los días), que en doscientos metros los vea a los dos. Eso si no hay algún escritor más, que yo no conozca, que también pase por aquella zona.

Puede que el tiempo haya desconchado el barrio, que le haya quitado el brillo que antaño tuvo. Pero no ha conseguido que los escritores lo abandonen.

jueves, 23 de abril de 2009

De espaldas al público


A raíz de un comentario hecho por una amiga en el Bluesville, acerca del hecho de que el cantante y guitarrista del grupo que actuaba lo hiciera de lado y no de cara al público, mi mente se disparó y empezó a revolotear en torno al asunto de cuál es la mejor disposición para interpretar música.

¿Qué es lo más importante en un concierto? Yo diría que la música. Y los músicos. El público es mero espectador de lo que acontece en el escenario. y para que haya evento ahí, tal vez deberían los músicos olvidar que hay público. Centrarse en lo suyo, que es la música, en crear algo único que haga que los que los ven (aunque en sentido estricto, la cosa de la música es el oír) experimenten esa instancia sagrada que es la música. No todos los músicos ni todas las músicas pueden hacerlo, y en buena medida se escudan en una complicidad con el público y una sobredosificación sensorial (coreografías, elementos visuales...) que no es otra cosa que una cortina de humo que oculta sus carencias. Como mucho, puedo aceptar la participación de la gente a la hora de cantar, en tanto que modo de formar parte de la experiencia de estar haciendo música. Pero ni siquiera eso. De cada vez tengo más claro que entre el escenario y el público debe haber un abismo, una separación tajante, como ocurre, en buena medida, en el cine (donde pantalla y platea están en distintos planos, y no hay interacción posible).

¿Y la disposición ideal? El círculo. Todos los músicos viéndose las caras, formando parte de una misma cosa. Y a ser posible, que el "líder" sea el que dé la espalda al público.

miércoles, 22 de abril de 2009

Tangencial


Creemos conocer las cosas, cuando, en la mayor parte de las veces (por no arriesgarnos a decir que siempre) sólo tenemos un contacto tangencial con ellas, y a partir del contorno pretendemos hablar del interior. Lo peliagudo es que no podemos hablar de ese interior sin pasar a formar parte de ellas, con lo cual perdemos lo que nos hace nosotros, negando toda posibilidad de acceso.

martes, 21 de abril de 2009

El descanso del guerrero


¿Cuántas veces nos ocurre que, tras una temporada de trabajo duro o esfuerzo inhabitual, justo en el momento en que bajamos el ritmo y podemos relajarnos, caemos enfermos? Parece como si la actividad, el estar embarcados en algo, nos mantiene a flote, y luego, al perder lo que nos tensionaba, lo que exigía lo máximo de nosotros, perdiéramos asidero y nuestro cuerpo (nosotros), al bajar la guardia, se viera más vulnerable, o se dejara llevar más fácilmente (como si, falto de ocupación, se buscara el entretenimiento de la enfermedad).

lunes, 20 de abril de 2009

Caducidad


Se suele decir que, a la hora de escribir un relato, aportar muchos detalles le da más credibilidad. Y un detalle importante es el temporal. El problema viene a la hora de escribir algo futurista, porque precisar la fecha, sobretodo si es relativamente cercana, supone una cierta fecha de caducidad para la historia. Los que la lean una vez pasada la fecha, tenderán a creérsela menos. A no ser que la historia refleje algún conflicto interesante o una situación demasiado humana. Pero si tenemos en cuenta que una de las características de estos relatos es la de plantear situaciones y tecnologías nuevas, lo de la fecha de caducidad es más que factible. Porque no vemos ni leemos igual la historia de 2001 (y su segunda parte, 2010) ahora que hace treinta años (en el que existía ese plus de verosimilitud). Y ojo, porque en diez años nos plantamos en el 2019, fecha en que transcurre Blade Runner.

En cualquier caso, no hay que tomarse estas historias como puras predicciones, aunque lo de poner una fecha concreta, si bien le da consistencia al asunto, también acaba jugando en su contra. Por eso es mucho mejor hablar de futuros indefinidos, si bien, claro está, esa falta de concreción ha de ir compensada por un relato más sólido y autosostenible.

sábado, 18 de abril de 2009

Deutsch


Leí no sé dónde que Freud aprendió español sólo para leerse el Quijote en versión original. Pues bien, siguiendo su ejemplo, estoy aprendiendo alemán para leer a Nietzsche (vistas las polémicas que han surgido últimamente en torno a algunas traducciones). Y ya de paso, para poder decirles algo a las miríadas de valkirias que vienen a visitar esta bendita (¡!) tierra. Pero no para indicarles cómo se va a la catedral, para eso que se aguanten y miren los mapas, que desde que tuve que soportar que me abroncaran en la calle por no saber alemán (por supuesto, como la sujeta que me gritaba era de por aquellos lares, no entendí nada de lo que me decía, pero sí que capté el tono de cabreo), no me apetece doblegarme (he ahí un gran ejemplo del famoso "pagan justos por pecadores"). Aunque bueno, si la que me lo pide es la de la foto (la del escote), pues habrá que hacer un sacrificio, no vaya a decir que no somos hospitalarios los mallorquines. En fin, que voy a seguir un poco con las lecciones, que escribiendo tonterías nunca llegaré a refinar eso del studieren Sie oder arbeiten Sie? (con vistas a mi tesis doctoral, por supuesto).

viernes, 17 de abril de 2009

Anécdotas jüngerianas


Dos jugosas anécdotas que relata Jünger en su diario el día 22 de abril de 1943:

"Así Benoist-Méchin contó que su coche patinó en cierta ocasión sobre una capa de hielo y aplastó contra un árbol a una mujer que iba paseando por la calle con su marido. Introdujo al matrimonio en el coche para llevarlo al hospital y en el camino oyó que los gemidos y suspiros del hombre eran más fuertes que los de la mujer. -Espero que no esté también usted herido. -No... pero ella tiene una fractura de pelvis... eso significará por lo menos tres meses de hospital... ¡qué gastos! Y luego, ¿quién me preparará la dieta durante ese tiempo? El reconocimiento demostró que, por suerte, la mujer sólo había sufrido contusiones, pero que la curación llevaría, de todos modos, ocho semanas. Al cabo de ese tiempo el ministro fue a visitar a la mujer para informarse de cómo le iban las cosas y la encontró vestida de luto. El marido había fallecido entretanto; de una indigestión. Cuando Benoist-Méchin se disponía a expresarle su condolencia: -Por favor, déjelo. No sabe usted el servicio que me ha prestado."

"Una mujer que oye decir que su marido prisionero va a ser puesto en libertad le manda todavía, al enterarse de la noticia, un paquetito de víveres. Entretanto el marido regresa antes de lo esperado por su esposa y se tropieza no sólo con ella, sino también con su amante y con dos niños. En el campo de prisioneros en Alemania los camaradas del liberado se reparten el contenido del paquetito. Cuatro de ellos mueren tras haber probado la mantequilla; contenía arsénico."

jueves, 16 de abril de 2009

El cerebro metafísico


Hay cierta tendencia a considerar a la ciencia como algo frío y ajeno a cuestiones poéticas y sentimentales. Nada más lejos de la realidad. Cierto es que presume de valores muy asépticos, como la racionalidad, el método, la universalidad y tantos otros. Pero a poco que rascamos, podemos encontrar auténticos juegos poéticos en el cómo se llega a resultados, o, más habituales, en los nombres que se le dan a las cosas, a modo de aderezos que hacen más bellas algunas cosas.

Hoy he descubierto uno de estos nombres sugerentes. Resulta que en el cerebro tenemos una región que se llama sustancia innominada. La definición de tal zona es la que sigue:

Tejido localizado en la base del Prosencéfalo, inferior a la sustancia perforada anterior y en posición anterior al globus pallidus y al asa lenticular. Esta sustancia contiene al Núcleo Basal de Meynert y pudiera estar implicada en la Enfermedad de Alzheimer.

Más allá de las cuestiones técnicas, hay que admitir que ponerle a algo el nombre de "innominado" es una genialidad digna de pocos. La cosa tiene resonancias metafísicas. Heideggerianas, más en concreto. Porque, al menos a mi, eso de que el nombre de algo sea "que no tiene nombre", me recuerda al juego del Ser, "que se da en el rehuso".

miércoles, 15 de abril de 2009

En la pérdida


No es que, como dice el adagio popular, que la salud se aprecie cuando no se tiene, sino que sólo cabe hablar de ella desde la enfermedad.

martes, 14 de abril de 2009

Ministerio de industria Cultural


Hace unos días compartí velada de aniversario con el colega bloguero y enfermero autor de Peces Digitales y su señora. Entre tragos y tonterías, surgió el tema de la remodelación del gobierno (¿porqué lo llaman crisis los periodistas?) y la agresividad de la nueva ministra de cultura contra las descargas de internet. Parece que hay la intención de poner muy difícil que podamos seguir bajándonos las cosas que nos gustan de la red, (batalla que , hagan lo que hagan, tienen perdida) y todo al amparo de una supuesta defensa de la cultura y de sus autores. Más allá de la cuestión sobre la necesidad y pertinencia de un ministerio de cultura, surgió una pregunta inquietante y que haría tambalear los cimientos de cualquier ley que se pueda plantear desde ese ministerio:

"¿Hasta qué punto podemos considerar a Alejandro Sanz como cultura?" (donde pone Alejandro Sanz, ponga usted el nombre de cantante o agrupación que más rabia le dé).

La cuestión es peliaguda, porque requeriría plantearnos antes lo que debemos entender por cultura. Y eso es un debate que, visto lo visto, no está al alcance de nuestras señorías, que, como casi todo el mundo, ha caído en la trampa de confundir la industria cultural y sus productos con la cultura misma. Por ello, y en aras de cierta pertinencia denominativa, sugeriría a nuestro presidente que, ya que se ha puesto a cambiar ministerios, cambie el de Cultura y lo llame, a partir de ahora, de Industria Cultural. Así sí que podríamos apoyar alguna de sus medidas. Y la cultura quedaría mucho más tranquila.

lunes, 13 de abril de 2009

A resguardo


Al principio del blog guardaba todo lo que escribía. pero hace ya muchos tiempo (más de dos años) que no guardo nada de lo que aquí se publica. Y es mucho lo que hay acumulado. Hay quien me dirá que debería hacer copias o tener en algún lado todo esto. Pero a mi me gusta la idea de que cualquier día todo pueda desaparecer y que no quede ninguna constancia de mi paso por la red. Al fin y al cabo, hace tiempo que dejé de tener claro si esto era un entretenimiento, una obligación, si me sirve de algo o es una forma más de pasar el rato.

domingo, 12 de abril de 2009

Dominique A. Immortels

La novedad musical de la semana, interesante como mucho de lo que se está publicando en los últimos tiempos.

sábado, 11 de abril de 2009

Iglesias y Zeitgeist

En mis paseos "introspectivos" (esos en los que se va sin rubo fijo, embebido en pensamientos y sensaciones), acostumbro a entrar en Iglesias. No siempre las mismas, depende de la parte de la ciudad por la que vaya. En ellas recorro las capillas o me siento un rato. Y no sé si será por el ambiente (los inciensos, el olor de las viejas maderas de los bancos y figuras, el eco de las pisadas, la penumbra, las velas, e incluso a veces algo de música), pero se puede percibir una densidad especial que en ningún otro lugar he sentido. Allí han volcado las generaciones sus anhelos, sus angustias, su Fe, y parece como si hubiera quedado todo acumulado en el aire, con la resultante de un espacio idóneo para dejar volar la mente y que pueda chocar con alguno de los sentimientos que pululan por todas partes.

De cada vez considero más importante el papel del lugar, del sitio, en las cosas que ocurren. Los antiguos sabían mucho de eso, y no escogían al azar los sitios en los que hacían cosas significativas para ellos o emplazaban sus monumentos. Nosotros hemos perdido esa sutil capacidad de percibir el pulso del lugar, lo hemos sumergido, como a tantas otras cosas, en un mar de números (al servicio de unas pocas cuestiones que no van más allá de nada). Pero en las iglesias aún puede sentirse ese eco, sólo hay que ponerse a ello.

Por estilos, prefiero el gótico, que conforma bajo sus bóvedas perfectas cajas de resonancia. Los siglos XIII y XIV (algo del XV a lo sumo), constituyen el maximum de la Iglesia. A partir de entonces empezó a decaer.

A veces me pregunto acerca de qué construcciones legaremos nosotros al futuro en las que se pueda captar algo del espíritu de nuestra época. A bote pronto sólo se me ocurren los estadios de fútbol, aunque, por lo que decía de los números, dudo mucho que estén ahí dentro de un par de siglos. La esterilidad corre por las venas del Zeitgeist.

viernes, 10 de abril de 2009

Retorno a Jünger


Me he reenganchado a Jünger. Hace cosa de un año me estrené con el inmenso (no en tamaño) primer volumen de sus Radiaciones, que son sus diarios de la segunda guerra mundial. Me habían advertido de que iba a disfrutar mucho más con el segundo volumen, el cual adquirí el otro día y del que he leído ya algunas paǵinas. Me temo que en las próximas semanas van a aparecer muchos extractos suyos en este blog. Reflexiones que hizo Jünger en los años finales de la guerra, los del hundimiento del régimen nazi, y que, como es menester, convertiré en algo mío. Porque creo que es absurdo leer algo si no es para hacer de ello parte de uno mismo. Hay que incorporar (hacer cuerpo) todo lo que nos ocurre, extraer de ahí sabiduría, errores, motivos, sensaciones. El "usar y tirar", sin que quede ninguna huella, es perder el tiempo. No hay que hacerlo a lo loco, hay que esperar al momento adecuado para cada texto, a su kairós. Por eso, aunque se tenga una lista de libros enorme, hay que dejarse llevar por la sutil sensación que se experimenta al ver el lomo en la librería. Y mi cuerpo ahora pedía Jünger.

Un texto como estos diarios deben ser degustados poco a poco, como esos pasteles que uno se come a pequeños mordiscos y luego los mantiene más tiempo en la boca, para que su sabor llegue a todas las partes de la boca y nos colme. El formato del diario permite este acercamiento capsular, y casi debería ser prescrito como un medicamento: una entrada cada seis horas. La cuestión es cómo resistirse, ante algo de esta magnitud, a no devorarlo, a empacharse con ello, aunque luego haya que vomitarlo (aún así sería provechoso).

jueves, 9 de abril de 2009

Morriña granadina


Hace casi un año pasé unos días en Granada. Turismo de congresos, de ese de ir, firmar y largarte a visitar la ciudad. Tan sólo aisistí a la conferencia inaugural, a cargo de Luis Sáez Rueda (todo un descubrimiento y una gozada de conferencia) y a un par de comunicaciones que daban algunos compañeros de la UIB. Y a mi comunicación, por supuesto, que fue de las últimas del congreso (por lo cual estaba yo en un deplorable estado mental debido a las poquísimas horas de sueño acumuladas en varios días y a las resacas encadenadas, con una cefalea que me impedía levantar la vista de la mesa).

Pero no es del congreso de lo que quería hablar, sino de la ciudad y su influjo. Porque a pesar de que sólo estuve cuatro días, en las últimas jornadas acuden a mi muchos recuerdos granadinos, y con una intensa nostalgia, cosa que no me había ocurrido nunca antes con ningún otro lugar que haya visitado. Padezco morriña granadina: las callejas y cuestas del Albaicín y el Sacromonte (que me harté de subir y bajar), la Plaza Nueva, el Paseo de los Tristes, el Darro, tapas y cañas, Lorca... En especial acude a mi memoria una puesta de sol (he hablado ya de muchas puestas de sol en este blog, sin duda soy un hombre crepuscular), tópica y típica, pero hermosa como pocas, la que se puede contemplar desde el mirador de San Nicolás, con la Alhambra en frente y Sierra Nevada de fondo. El complejo palaciego adquiriendo su sentido por completo (porque Alhambra significa La Roja en árabe) cuando el sol poniente la baña con su luz. Fue un momento de plenitud estética en estado puro, de esos que hacen que por un momento se crea que hay algún sentido, que no es posible que tanta belleza esté ahí para nada.

Al día siguiente visité la Alhambra por dentro, y debo confesar que sentí cierta decepción. Tanto había oído hablar de lo bonita que era, que iba con, tal vez, demasiadas expectativas. Y yo, que soy amante de la línea sencilla y huyo de barroquismos, me vi sobrepasado por tanto retorcimiento de formas y profusión decorativa. La sensación que me quedó es que es mucho más bonita por fuera que por dentro. Pero aquellas salas, los techos recargados, las fuentes (en ningún momento se deja de sentir el rumor del agua corriente, lo cual, sumado al aroma de las flores, le otorga al lugar un aura relajante muy especial), los jardines..., inocularon su embrujo en mi. Y ahora es cuando lo siento crecer.

Es curioso, pero todo aquello, que cuando estaba delante, me dejó más bien frío (¿quizás por el cansancio que acumulaba?), ahora me aguijonea cada vez que lo recuerdo. Me he emocionado más viendo las fotos que cuando estaba allí. El primer pensamiento es que habría de volver. Pero no. Como dice la canción: "al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver".

martes, 7 de abril de 2009

Cioran en Talamanca y Kiliedro


Desde este acantilado estuvo a punto de arrojarse al vacío Cioran en el verano de 1966. Se halla en Talamanca, en la isla de Ibiza. Hace unos meses estuve allí e hice la foto que ilustra la entrada de hoy, que no es más que el anuncio de mi artículo en el número de abril de la revista Kiliedro, en la que colaboro desde hace meses y de la cual he dado cuenta aquí cada vez que salía un nuevo número. Esta vez he escrito sobre el angustioso verano ibicenco de Cioran, aquí encontraran en artículo completo. Espero que les guste.

lunes, 6 de abril de 2009

Marx, la religión y House

En el interesante capítulo 15 de la quinta temporada de House (en el que el caso que ha de tratar es un sacerdote católico en medio de una estupenda crisis de fe), el amable doctor parafraseó a Marx:

"La religión no es el opio del pueblo; la religión es el placebo del pueblo".

Me gustó la idea. A la que yo añadiría que es un placebo para una enfermedad imaginaria.

domingo, 5 de abril de 2009

Joan Miquel Oliver. Final feliç

Y otra novedad más, el paisano y colega filósofo y vermaliano Joan Miquel Oliver, cabeza pensante detrás de los Antònia Font, que acaba de sacar su segundo trabajo en solitario, una joya titulada Bombón Mallorquín (para quien no lo sepa, es un helado otrora muy popular por estas tierras). Aquí dejo el primer sencillo:


Joan Miquel Oliver - Final Feliç from La Rulot on Vimeo.

sábado, 4 de abril de 2009

Avalancha musical

Con esto de la piratería y las descargas de Internet, la industria musical se mueve, aunque no tengo claro que en la dirección correcta. Por un lado se promueven medidas encaminadas a minimizar las descargas, con leyes y persecuciones varias. Me parece una vía estéril, porque internet va por delante de ellos, y si cierran una posibilidad, habrá quien abra unas cuantas.

Por otro lado, y esto es más positivo, se lanzan más discos. En general auténticos truños tipo recopilatorios, bandas sonoras de musicales y memorabilia varia. A pesar de ello, a veces se cuelan cosas interesantes, como las que se están editando en estos meses. La primavera viene cargadita. La oleada empezó en febrero con lo nuevo de Javier Corcobado, titulado A nadie. Esta misma semana ha salido el Live in London de Leonard Cohen. El lunes tenemos nuevo trabajo de Dominique A, y a finales de mes lo nuevo de Dylan (el adelanto, publicado durante 24h en su web para descarga gratuita, promete mucho, como todo el disco sea como el single, será otra de sus obras maestras). Eso por no hablar de los sonados estrenos de U2, AC/DC o Springsteen, aunque en lo que a mi gusto respecta, me son más bien indiferentes. Además de la avalancha de nuevos trabajos, están las giras, que es donde ganan dinero los artistas, y se nota, porque parecen esmerarse más, y se acercan a nuestras ciudades más a menudo. Es el caso de Cohen, que parece que cantará en Palma en próximo verano (crucemos los dedos porque así sea).

El peligro que esta hiperactividad de la industria musical implica es que saquen cualquier cosa, y con las prisas, nos lo publiquen todo, lo bueno y también lo menos bueno, empañando la imagen de algunos artistas.

viernes, 3 de abril de 2009

Vidas de película

En este tiempo nuestro en el que todo está mediado por imágenes, hemos convertido nuestras vidas en un medio para grabar, fotografiar y luego publicar a los cuatro vientos. Hemos hecho una película de nuestras vidas. El problema, lo estamos viendo todos los días en el comportamiento de la gente, es que en las películas todo pasa en dos horas, mientras que la vida es más lenta y menos brusca. Lo cual provoca no pocos problemas al personal, que vive cada vezx más frustrado y desesperado.

jueves, 2 de abril de 2009

Al olvido

Voy a tener que ir a todas partes con una libreta, porque últimamente se me ocurren un montón de ideas para escribirlas y dedicarles entradas, pero se volatilizan con una rapidez tremenda. A veces paseando por la calle, otras en el trabajo. Da igual, si no estoy ante el ordenador, puedo darlas por perdidas. No hay forma de que, pasados unos minutos, permanezcan en mi memoria. Será cosa de la edad, porque antes no me pasaban estas cosas. Menos mal que la masa de ocurrencias (unas estúpidas, otras no tanto) es enorme y siempre tengo algún recurso para continuar arrojando cosas a este humilde rincón.

miércoles, 1 de abril de 2009

Pasito a pasito


Tendemos a pensar en los cambios sociales como algo abrupto. Esperamos que se produzca el gran cambio de un día para otro. Sin embargo, lo más normal es que dichos cambios se produzcan por acumulación de pequeños que pasan desapercibidos. Puede darse el caso de que esté en marcha uno de estos vuelcos, y que haga tiempo que todos los días hay pequeñas noticias, a las que no prestamos la suficiente atención, pero que son pequeños granos de arena que algún día formarán una montaña. Quizá algún día miremos alrededor y nos apercibamos de la altura a la que se ha llegado.
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