sábado, 6 de junio de 2009

Día D


La casualidad ha querido que, hace unos minutos, recién empezado el día, leyendo la segunda parte de las Radiaciones Jüngerianas, haya leído la entrada correspondiente al 6 de junio de 1944. Por si no lo saben, les recordaré que se trata del conocido día D, el día en que los ejércitos norteamericano y británico desembarcaron en las playas de Normandía para liberar Francia del yugo nazi. Unos meses antes, los norteamericanos ya habían desembarcado en el sur de Europa, y avanzaban con rapidez a través de Italia. Los rusos, a su vez, avanzaban desde el Este, acercándose peligrosamente a territorio alemán. Más o menos asegurados los frentes sur y este, quedaba el lado occidental por asediar. Y eso pretendieron los aliados con el famoso desembarco de Normandía. La cuestión es que hoy hace 65 años de eso. Y el azar me ha hecho un guiño, queriendo que leyera las impresiones de un militar alemán emplazado en el París ocupado acerca del acontecimiento:

"Ayer velada en la residencia de Speidel en La Roche-Guyon. El viaje resultó complicado a causa de la destrucción de los puentes del Sena. Emprendimos el viaje de regreso hacia París hacia las doce de la noche y eso hizo que por una hora no nos encontrásemos en el Cuartel General en el momento en que llegaron a él las primeras noticias del desembarco. En París se ha conocido por la mañana; ha cogido por sorpresa a muchos y especialmente a Rommel, que ayer no se hallaba en La Roche-Guyon porque había marchado a Alemania para el cumpleaños de su esposa. Realmente, una nota falsa en la obertura de una batalla de tal envergadura. Las primeras fuerzas que saltaron en paracaídas fueron detectadas después de medianoche. En las operaciones han participado numerosas flotillas y once mil aeroplanos.
Se trata sin duda del comienzo de la gran ofensiva, que hará que este día pase a la historia. Yo mismo he quedado sorprendido, precisamente porque se habían hecho tantos vaticinios sobre esto. ¿Porqué aquí y ahora? Son preguntas sobre las que seguirá hablándose en un futuro lejano"

Unos días más tarde, el 24 de junio, Jünger nos da algunos detalles que muestran la magnitud de la imprevisión alemana:

"He hablado con el almirante Ruge de las circunstancias en que se produjo el desembarco. Parece ser cierto que en la noche decisiva no había salido de puerto ni un solo patrullero alemán "porque el mar estaba demasiado agitado". Los ingleses desembarcaron con bajamar, durante la cual quedaban visibles en la playa los obstáculos submarinos. Estaba previsto instalar obstáculos para la marea baja, pero aún no se los había colocado".

Resulta difícil imaginar la magnitud de aquella batalla, a pesar de que el cine, con mayor o menor acierto haya intentado reflejarla. Un detalle, sin embargo, puede ayudarnos: conocí a un francés nacido en aquella zona, que me contó que aún hoy en día es fácil encontrar restos de la batalla (cascos, armas, balas...) por los bosques de Normandía, como si en lugar de 65 años hubieran transcurrido tan sólo unos pocos meses.

2 comentarios:

PENSADORA dijo...

Desde que un día, a saber cómo, durante mi adolescencia, llegó a mi mano un libro llamado "un latinoameticano en Vietnam", tengo una extraña curiosidad por las guerras pasadas. No indago mucho, por no decir nada pues en realidad soy pacifista de pro declarada.

Nunca he entendido ni creo que entienda cómo se puede mantener una lucha cuerpo a cuerpo con un semejante, cómo matar a alguien que no conoces, que seguramente es igual que tú, que tiene en algún lugar un hogar y una familia esperando igual que tú... todo por una bandera... no lo entiendo y prefiero mantenerme en este estado romántico.

Aún así, ya le digo, me gusta el cine bélico y me gusta leer sobre el tema, cualquier guerra es digna de estudio, más que nada porque cuanto más aprendo sobre ellas, más inútiles las encuentro.

El Pez Martillo dijo...

Yo diría que es más fácil matar a alguien a quien no conoces que a alguien conocido. Por otra parte, no creo que las guerras se hagan por banderas (más bien por los intereses de algunos pocos, que tienen la fuerza y ordenan a los muchos, que a su vez tienen sus intereses para ir a la guerra, aunque sólo sea por miedo a las represalias).

Eso por no hablar de cuando la guerra es algo inevitable y casi necesario, como algunos dolores y sufrimientos de esos de los que hablamos en tu blog.

Yo más que pacifista soy pacífico, y el cine bélico ni me gusta ni me disgusta, depende de lo buena que sea la película.

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