domingo, 2 de noviembre de 2008

Vía Sindicat


Las ciudades son acúmulos en los que, en un relativamente pequeño espacio, se puede encontrar uno de todo. A veces esto se agudiza, quedando todo expuesto en una sola calle o zona, en la que ver desde lo más elevado hasta lo más bajo en buena convic¡vencia. Supongo que las hay en todas partes, siendo, por ejemplo, las Ramblas de Barcelona un ejemplo clásico.

Palma también tiene su calle de contrastes: la Vía Sindicato. Se trata de una calle comercial que une la Plaza Mayor con las Avenidas, atravesando y dividiendo en dos el Barrio Chino (últimamente bastante rehabilitado, pero que no acaba de perder su carácter marginal). El un par de cientos de metros se acumulan comercios de diversa índole: zapaterías sobretodo (no en vano está cerca de la zona de la ciudad donde antes vivían los zapateros), pero también tiendas de moda, administraciones de lotería, cochambrosos hostales, farmacias, alguna tienda de discos e incluso una vieja sombrerería.

Peatonal, bulliciosa, es una de esas calles con vida a todas horas. De día, mientras las tiendas están abiertas, la masa pasa por ahí, y se pueden ver señoras comprando en los hornos o en las tiendas de especies, jóvenes en busca del último grito en moda, turistas que van y vienen y viandantes que sólo están de paso. Y todo ello envuelto en un extraño e indefinible olor a decadencia. Porque una de las cosas que más llaman la atención de la Vía Sindicato es el olor a orín que se acumula en algunas zonas. A pesar de ser una de las principales vías comerciales de la ciudad, la mugre campa a sus anchas. Es una calle del casco antiguo, estrecha, y casi siempre a la sombra (por la orientación, pocas veces se ve que el sol dé en el suelo), por lo que algunos rincones son sombríos y húmedos. Además, el pavimento forma un pequeño canal en su parte central, para dar curso a las aguas que allí se puedan acumular (recuedo que en mi niñez la suciedad y los olores eran más que ahora, supongo que por la influencia mayor de la marginalidad de las calles adyacentes).

Solapada e incluso absorbida por la vida diurna está la actividad "nocturna": yonkis, borrachos, prostitutas y toda clase de personajes marginales también ocupan su lugar en la Vía Sindicato. Se confunden entre la masa, y sólo si se presta un poco de atención se pueden ver (los escaparates distraen nuestra atención). Sólo cuando los comercios bajan sus barreras esta fauna toma su lugar, convertida en el único protagonista de esta extraña calle (hasta el punto de que la mayoría de ciudadanos prefier no pasar por Sindicato por la noche si quiere no llevarse un susto), en la que lo diurno y lo nocturno, lo rico y lo pobre se dan la mano, conformando una de las estampas ciudadanas más genuinas.

2 comentarios:

PENSADORA dijo...

Toma! otra zona de Palma que suelo visitar siempre. Más que nada por lo de las zapaterías, como soy alta, tengo un pie largo que no veas y me es más fácil encontrar calzado de mi número allí.

Aquí cada uno con lo suyo. Lo que no sabía era lo de la vidilla nocturna decadente... pero tampoco haré por contemplarlo.

Saludicos!

El Pez Martillo dijo...

Es una calle difícil de pasar por alto, ya que forma parte del núcleo comercial de Palma.

Y la "vidilla nocturna" está siempre ahí, de día y de noche, sólo que de día está como disuelta entre la actividad normal y no se ve tan fácilmente (de todos modos, algunas prostitutas cantan cosa bárbara...).

Saludines.

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