viernes, 6 de junio de 2008

Verano negro


Hubo un tiempo en que contaba los días que quedaban para el verano. La perspectiva de no tener nada que hacer durante meses era demasiado atractiva para alguien de natural perezoso como yo. Ese tiempo pasó. Dada mi preferencia por las horas nocturnas, que se va acentuando con el tiempo, el mayor número de horas de sol me parece una tortura. Y luego está la gente. Vivo en un lugar que en verano multiplica su población por nosécuántos, y no se puede ir a ningún sitio sin atascos o aglomeraciones. Además, la gente sufre un agilipollamiento generalizado en estos meses que están por venir, y esa especie de ansia hedonista que todo lo invade me repugna (no el hedonismo en sí, sino la compulsión y el extremo al que se llega).

Por lo menos este año el inicio de la temporada de calor se está retrasando por eso de las lluvias, y espero que tarde mucho, que así se está muy bien. Los tiempos en que disfruté del verano quedaron muy atrás, en la infancia, y la vida de después me ha traído algunos veranos lamentables, en los que he sufrido más que disfrutado. Ni siquiera la perspectiva de unas vacaciones aligera la mala leche que me invade con el calor, es más, las regalaría gustoso si con ello desapareciera esta molesta estación.

En el momento de escribir esto me sorprende la lluvia. Puede que haya llegado para despedirse hasta septiembre. Espero que no.

¿No había escrito ya algo parecido? Tendré que hacérmelo mirar, que con tantas entradas ya no recuerdo todo lo publicado.

7 comentarios:

javi dijo...

Y luego la ropa. Yo odio la ropa veraniega. No me gusta ponerme pantalones cortos (y eso que mis piernas combadas son bien bonitas, jaja. Un poco pálidas, tal vez, y llenas de pelos, pero bonitas) ni me gusta calzarme sandalias, ir por ahí enseñando los pies (mis dedos gordos de uñas encarnadas, jaja) En las mujeres se agradece más la ausencia de ropa, aunque algunas van enseñando tanto que uno ya ni llega a excitarse. Tampoco me gusta a mí mucho los bronceados. Prefiero la desnudez que comporta la blancura de la piel.

El Pez Martillo dijo...

A mi lo de la ropa me da igual, incluso hasta me viene bien, porque como por mi trabajo tengo que ponerme uniforme, se agradece que el cambio de ropa sea más rápido.

En cambio lo del moreno sí que me desagrada. Cuando estás acostumbrado a ver a la gente más blanca, cuando de repente se presentan más oscuros, a mi me da la sensación de que van sucios. No es el tono en sí, sino el cambio. Además, como yo tengo debilidad por las chicas pálidas (de tono enfermizo), pues me jode mucho que todas se vuelvan locas por oscurecerse.

Lo que dices de las chicas y su ropa menguante, es algo que merece un post aparte, jejejej.

PENSADORA dijo...

Pero mira que somos raritos eh!
Yo también gusto mucho de la palidez, de hecho soy más blanca que una que era muy blanca y suele costarme mucho cojer moreno.
No me gusta lo de tomar el sol, eso de pasarme horas tumbada sin hacer nada más que recibir los rayos...aunque por lo de mi afición a los deportes al aire libre, al final del verano siempre tengo algo de color, pero a trozos, dependiendo de la camiseta y de la largura de los pantalones. También admitiré que me veo más guapa cuando pillo un poquito de color.
Lo del vestir, pos mira, a mí me gusta más el verano. La ropa es más cómoda y me encantan las sandalias, no sé cuántos pares tengo pero son un montón.
Reseñar que aquí, mi inestimable güesketa, a la llegada del calor, suele aumentar la cantidad de pequeños accidentes de tráfico en el coso (la calle principal) debidos a distracciones de los conductores... no sé que andarán mirando... jejeje!

Horrach dijo...

Sabe que comparto su punto de vista sobre el verano, amigo Pez, pero esta vez creo que me alegraré de que empiece de una puñetera vez. La verdad es que estoy ya cansado de tanta lluvia, aunque luego seguro que me cansaré más todavía del calor. No estar contento en ninguna época del año, como le sucede a un servidor, es un poco molesto.

El Pez Martillo dijo...

Pensadora, por eso mismo que dices de los accidentes de tráfico es por lo que en verano evito coger el coche. Andando se ve mejor lo que se tiene que ver. No negaré que el verano tiene algunos atractivos, como el de las féminas ligeras de ropa. Y también el poder disfrutar más de la bicicleta (y el Tour, por supuesto). Por eso también me alegraré cuando escampe un poco, como bien dice Horrach, que ya me he tenido que reprimir de salir a pasear con ella muchos días.

Saludos.

Ego dijo...

Dile a la lluvia que se dé una vuelta. Que rasque en las manchas. Que se ponga una canción de Daniel Higiénico. Sobrevivirá. O que se vaya de vacaciones a Grecia. Para escupir a los incendios.
Un (b)eso!

El Pez Martillo dijo...

Hola ego, gracias por dejar tu comentario en el espejo.

La lluvia, de momento, se ha largado, el día está espléndido. No sé si está escupiendo a los incendios o si está planeando el retorno. En cualquier caso, la canción de Daniel se la pondré.

Saludos.

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