domingo, 20 de enero de 2008

Revetla de Sant Sebastià: la crónica

Ya sé que a nadie le interesan mis andanzas, pero hoy me apetece contarlo. Hacía tiempo que no me lo pasaba tan bien en las fiestas patronales. El programa había suscitado algunas críticas, pero al final, la gente siempre acaba disfrutando. La combinación de música (sea la que sea), alcohol y otras sutancias suele resultar efectiva, y a la postre lo que importa es la fiesta.
La noche empezó tranquila pero con ganas de jolgorio, cenita rápida y corriendo a la plaza de Cort (la del ayuntamiento, por si no sabéis cuál es) donde a las 22h nos esperaba el aperitivo: mis queridos Wonderbrass. Los que hayan seguido un poco el blog ya los conocerán, y aunque los he visto muchísimas veces (y las que me quedan) tenía la curiosidad de ver cómo funcionaban en un plaza abarrotada de gente que en su gran mayoría no los conocía y que no había ido expresamente a verlos. Pensaba que tal vez la cosa no iría bien (en baretos funcionan muy bien, pero el ambiente es distinto), pero me equivoqué. Hicieron reir y bailar al personal, y consiguieron que toda la plaza se agachara y saltara al final del concierto al ritmo de When the saints go marchin' in. Además, el sonido fue impecable. Sólo estuvieron una hora, pero fue la mejor forma de arrancar la noche.

Adyacente a Cort está la plaza de Sta Eulàlia, donde estuvimos escuchando un poco de blues para hacer tiempo. Quien me siga también sabrá que el blues me gusta mucho, pero no para un día de fiesta. El ambiente en estas plazas estaba bien, familiar y recogido (no son las plazas más grandes de la ciudad). De Sta. Eulàlia a Sant Francesc (también a unas decenas de metros) de pasada. Allí estaba el flamenqueo y el ambiente más "peculiar", en el que se mezclaba cierta marginalidad junto a las familias y curiosos que pasaban por allí.
Hubo que caminar un poco más para llegar a la plaza de España, el lugar donde se suponía que se realizaban los conciertos más multitudinarios. Allí estaba uno de los platos fuertes de la noche para servidor: Muchachito Bombo Infierno, pero aún no estaban tocando. Llegamos junto cuando empezaban a tocar el refrito de los Electric Light Orchestra. Como no son muy de mi gusto, nos fuimos a Juan Carlos I, a ver a mis colegas, que se encontraban allí esperando a Echo and the Bunnymen. Pude ver un rato de su actuación, y me gustó. Pero es lo mismo que con el blues, ayer el cuerpo me pedía juerga, y no son lo más adecuado para esos menesteres. La plaza estaba llena de gentes rollo alternativo: gafapastas, intelectualoides, culturetas, poppies y quinceañeros con los pantalones caídos muy atiborrados de sustancias a esas horas (ya eran casi la 1).


Llegaba la hora de volver a la plaza de España, a meterse en el barullo, ver a Muchachito. Los conozco desde que empezaron a sonar y me gustan, me acompañan a veces en el coche y me animan bastante. Y el cuerpo me pedía eso, animación. Así que allá nos fuimos. Todavía pudimos ver el final de la ELO, y lo más sorprendente fue a la gente cantando algunas de las canciones (no esperaba que se les conociera tanto, aunque tienen algunas canciones conocidas). Tras una pausa para cambiar los intrumentos y preparar el escenario, salió Muchachito y los suyos. 9 personas en total, 8 músicos y Santos de Veracruz, pintor, que por momentos era el centro de atención. Mientras el grupo tocaba, él pintó un cuadro de un modo impresionante. Y la banda estaba como poseída, estado que se contagió al público. Menuda manera endiablada y frenética de tocar, casi sin pausas. Tremendo. La gente, fácilmente un par largo de miles, muy motivada por el alcohol, enloquecía por momentos. Bailes, saltos, gritos, empujones... hubo de todo. Toda una experiencia.



Sobre las 3 y media terminó la cosa, y el balance, más que positivo. Buena compañía, buenos momentos y algunos encuentros interesantes. Me quedé con ganas de más, aunque estaba hecho polvo (en total fueron más de seis horas de pie y caminando). A ver el año que viene que tal.

Dos frases para resumir la noche: "Hay que diversificar las deudas" (consejo económico para épocas de crisis de los Wonderbrass) y "Ojalá no t'hubiera conosío nunca".

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