miércoles, 28 de febrero de 2007

Mis músicas favoritas IX. Quimi Portet.


Jo ja m'entenc

"Pues no hay nada que se escape
a mi comprensión
sobretodo tras el cambio
a la nueva medicación.
Ni los conflictos más obtusos
de la política local,
ni los enigmas psicológicos
de las disfunciones sexuales"
Aparteu les criatures

Aprovechando que tiene nuevo disco recién salido de la fábrica y que se encuentra en plena fase de propagando, el departamento de Audiovisuales y Emotividad Anal que lleva los asuntos del Astro que hoy nos ocupa me ha encargado una entrada que lo ensalce como él se merece. Ya śe que de estas cosas la plebe no entiende ni debe entender, pero la propaganda es la propaganda y de algo han de vivir las estrellas, por lo que ni siquiera Portet (aka, Astro Intercomarcal, El guapo del Último de la Fila, o, sencillamente, El Otro) se libra de estos asuntos.
Bajo el sugerente y hermético título Matem els dimarts i els divendres (literalmente, matamos los martes y los viernes), nos presenta una colección de temas que completan y redondean su iluminadora discografía (de los cojones). La cosa empezó allá por el 87, cuando aún estaba unido a Manolo García, con el título Persones estranyes (del que el propio Portet dice que "es bastante malo"), i continuó con Hoquei sobre pedres (1997), Cançoner electromagnètic (1999), Acadèmia dels somnis (2001), y La Terra és plana (2004). En todos ellos agrupa canciones que hablan de forma extraña de la vida y de la cotidianeidad, pero tras un filtro de surrealismo (ya salió la palabrita, pero es que no hay una forma mejor de definir lo que hace Quimi Portet) que las hace incomprensibles e incoherentes. Se mueve entre la experimentación con los sonidos electrónicos y las más sencillas canciones acústicas de guitarra y voz, y muy a menudo se sale conn la suya. A veces denso, otras sencillo. Por momentos absurdo, agresivo y tierno. Admirador del filósofo catalán Francesc Pujols (uno de los que aportaron algo de marco conceptual al surrealismo), lo deja traslucir en algunas de sus canciones (de hecho, hay una que lleva su nombre por título).

No sé que más decir, sólo que me gusta de cada vez más (es de esos que van entrando a medida que uno lo va escuchando más y más, porque su estilo a veces es monótono y lleva una onda que no siempre es fácil de captar), y que este último disco suyo sí que entra a la primera, a pesar de que tiene un cierto aire triste y acústico.

En fin, que en el margen tenéis los enlaces a su página web y a su blog. Tienen una pequeña pega, que están en catalán, lo cual no los hace comprensibles a todo el mundo (pero bueno, tampoco todo el mundo entiende el inglés o el español). Tal vez sea esto, el hacer sus discos en catalán, lo que le hayan restado interés más allá de las regiones más o menos catalanoparlantes (España es un país extraño, donde una canción en rumano puede ser canción del verano, pero una en catalán es vista con recelo e incluso rechazada).

Dejo un videoclip (él los llama peliculitas de propaganda) de una de las canciones de su último disco.

martes, 27 de febrero de 2007

Johnny cogió su fusil


Basada en el libro de Dalton Trumbo, y dirigida por él mismo en 1971, pretende meternos en la mente de un herido en la Primera Guerra Mundial al explotarle un obús muy cerca. A consecuencia de la explosión, el joven pierde los brazos y las piernas, así como la vista y el oído. Además, su rostro queda completamente desfigurado y se ve forzado a respirar mediante una traqueostomía (un agujero hecho en el cuello, por el que se mete una cánula). A lo largo de la película no le vemos en ningún momento (sólo cuando él recuerda el pasado, donde lo vemos entero), sólo podemos ver un bulto cubierto por una sábana y una cara tapada por una máscara. La relación con el medio de este herido es más que deficiente, pero poco a poco puede afinar sus sentidos para captar algo de lo que pasa a su alrededor gracias al tacto y a que llega a sentir las vibraciones de los pasos y movimientos que se producen en torno suyo. Incluso llega a poder comunicarse en morse moviendo la cabeza (los movimientos que hace son muy deasosegantes). La película está hecha desde la perspectiva del herido, enfrentado a sí mismo, a sus temores, recuerdos y angustias. La soledad es absoluta en una situación así, y el pensamiento se va deslizando poco a poco en una pendiente delirante y obsesiva.

La película nos la han vendido como un alegato antibelicista (se rodó en la época de Vietnam) y proeutanasia. Pero a mi, como sanitario, me llamó la atención por la relación que se establece entre él y una enfermera, que llega a ser la única persona que le entiende y que lo ve como algo más que un tullido inútil (hay una escena, en la que gracias a ella los médicos militares descubren que puede comunicarse, y en la que ellos intentan negar esa realidad, porque no encaja en sus prejuicios, y porque les parece increíble que alguien así pueda llegar a expresar algo). La relación entre ellos llega a extremos perturbadores (por ejemplo, cuando ella le masturba, o cuando está a punto de matarlo, tal y como él le ha pedido), pasando de una mera relación profesional de enfermera-paciente, a algo más personal y profundo (sobretodo para ella, que se ve implicada personalmente en el asunto).

El interés que para mi tiene no es tanto el de la cuestión antimilitar como la de la problemática sanitaria que se plantea y sus implicaciones a todos los niveles (el del papel del profesional, el de la ética, y sobretodo el de ponerse en el lugar del paciente). La primera vez que tuve noticia de ella fue en un curso de cuidados paliativos que hice hace unos años, en el que nos pusieron unas cuantas escenas. Desde entonces me ha rondado por la cabeza por temporadas, la he visto entera, y me ha impactado y dado bastante que pensar. No es recomendable para espíritus sensibles, a pesar de que no se ve nada (aunque a lo mejor eso es lo más inquietante, que no se llegue a ver nada), pero yo la recomiendo a todo el mundo.

Para ilustrar la entrada he escogido un videoclip de Metallica basado en la película, que recoge algunas escenas y que perfectamente puede funcionar como trailer, y que además viene con subtítulos y una explicación al final muy esclarecedora sobre la correcta traducción del título de la película. Más que interesante.

lunes, 26 de febrero de 2007

En soledad


El otro día encontraron en Palma a un hombre que llevaba ocho años muerto en su casa. La noticia es macabra y curiosa. Lo primero que todo el mundo ha comentado es cómo nadie se dio cuenta de que ese hombre faltaba y cómo nadie notó el mal olor del cuerpo descomponiéndose (al parecer sí que se denunció unas cuantas veces, pero no se hizo gran cosa). El suceso saca a la luz el fenómeno de la soledad en nuestra sociedad. Hay gente que vive muy sola. Y no creo que sea cosa excepcional. Ciertamente, hay gente más solitaria que otra, incluso llegando a los extremos de la noticia, en que el fallecido no tenía amigos ni familiares que pudieran echarle de menos. Pero el hecho es que estamos de cada vez más aislados. Resulta paradójico que en esta época de aldea global, en la que numerosos cachivaches tecnológicos nos permiten estar conectados a todo el mundo en todo momento, apenas conozcamos a nuestros vecinos o a nuestros compañeros de trabajo. Porque sí, es verdad, todos tenemos amigos y nos escudamos tras una fachada de intensa vida social, pero ¿realmente conocemos a la gente con la que nos relacionamos y a la que muchas veces llamamos amigos?. Muy a menudo nos aprovechamos de ellos (y ellos de nosostros) para tener algo de compañía y hacer cosas juntos, para no aburrirnos. Pero todo dentro de unos esquemas que no dejan traslucir más que una pequeña parte de nosotros, y a demás una parte que es común, que es moldeada desde fuera, que viene marcada por las formalidades sociales (se organiza una cena, hay que ir vestido de una forma, se tiene que hablar de unos determinados temas...). Sí, estamos con otros, pero de modo muy diferente a como lo estamos con las otras gentes con las que nos cruzamos. Muy a menudo pienso que la mayoría de lo que llamamos amigos son simples contigüos, gentes con las que hacemos cosas juntos, sin que exista un sentimiento de fondo (porque no olvidemos que la amistad, la philía, es un sentimiento), tan sólo un consuelo por la compañía (que, es verdad, ya es algo). No me suelo creer a la gente que va por ahí presumiendo de muchos amigos, porque tienden a llamar amigo a cualquier persona que les cae bien. Evidentemente, tampoco hay que ser un antisocial, pero creo que la amistad es algo más que ir de copas y compartir fiestas. Amigos no hay más que unos pocos, y con los demás nos encontramos por la calle. La cuestión es que me parece que las relaciones humanas de cada vez se van volviendo más fugaces y superficiales, como es de esperar en una época vertiginosamente rápida y cambiante. En la que a pesar de toda la velocidad, uno puede pasarse ocho años muerto sin que nadie se entere.

sábado, 24 de febrero de 2007

Janis Joplin. Summertime

Después de Morrison, otro de los malditos, de aquellos que murieron a principios de los 70 y que con sus muertes mostraron que el sueño hippy tenía mucho de pesadilla y de abismo. Se trata de Janis Joplin, y aunque no le he seguido mucho, sí que tiene algunas canciones interesantes. Una de ellas es esta versión del Summertime de George Gershwin. A pesar de hablar del verano, la voz agrietada de la Joplin transmite la tristeza inherente a esa estación (siempre he sospechado que el verano es triste, que tiene algo de melancólico, y por eso nos afanamos en buscarnos modos de disfrutar).

viernes, 23 de febrero de 2007

The Doors. When the music's over

Una de mis favoritas de uno de mis grupos favoritos (ya les dedicaré una entrada, pero hoy me apetece poner esta canción). Una canción como me gustan a mi, larga, densa, con un no-sé-qué que la acerca a lo ritual, a lo orgiástico y dionisíaco. No pienso añadir nada más. Disfrutad.

jueves, 22 de febrero de 2007

Identidades


En el ansia de dominio de la realidad que cada uno de nosotros desarrolla a lo largo de la vida, y que se prolonga en forma de Ciencia, Religión o Filosofía, existe el fenómeno del secuestro. La alteridad intenta secuestrarnos de forma continua, hacernos suyos, meternos en su mundo. Que los objetos se vean sometidos es comprensible (por decirlo de forma sencilla e imperfecta, están a otro nivel de dominación). Pero con las personas es muy distinto. Lo que las hace especiales es la resistencia, el hecho de que se revuelven ante los asedios. En nuestra voluntad de tener un mundo cerrado, completo y en el que nada escape a nuestro dominio, nos bastamos con unos pocos fenómenos atribuidos a alguien, y a partir de ellos construimos, mirándonos en nuestro espejo, una imagen, una personalidad. De este modo los introducimos en el mundo, los hacemos nuestros. Pero ellos también portan en sí mismos un mundo, y escapan a nuestra tenaza, y se definen ante nosotros (pero claro, es una definición no-nuestra, por lo que no es válida para la pulsión dominadora) en una lucha por no caer en nuestras redes. Siempre hay algo que se nos escapa de los demás, algo inasible, que por mucho que los persigamos, nunca llegaremos a encontrar. Esto constituye el origen de la sociedad, la continua persecución de todos por todos, que nos lleva a juntarnos con los otros para mejor dominarlos, al precio de que nunca se alcanzará ese dominio, pero sin poder dejar de quererlo. No se trata de una guerra de todos contra todos, ni mucho menos la sociedad se forma por un pacto que atenúa esa guerra, sino que se trata más bien de un juego del gato y el ratón, en el que la persecución de los demás nos impulsa a seguir corriendo, a correr tras ellos. También aquí se puede rastrear el origen de la identidad. En nuestra huida (que a la vez es caza) nos identificamos, elaboramos una personalidad (de la cual una parte es fruto del secuestro por parte de los demás) para oponerla a todo aquél que quiera hacernos suyos. La labor de identificación es ardua, compleja, agotadora, por eso a veces nos abandonamos y nos dejamos atrapar (siempre de forma parcial, pero más completa que en otros casos), caemos en las redes de los demás, que nos otorgan una identidad, que nos la ponen desde fuera. Me estoy refiriendo a esos casos en los que nos hablan de la "identidad" para vendernos naciones (con o sin estado, piénsese que el estado nos da un documento de identidad), ideologías, opciones sexuales... En estos casos el abandono es más o menos completo, la dejación de la labor de huida e identificación es mayor, y por eso hay una cierta beatitud en todos los que han sido secuestrados (el proselitismo es habitual en ellos, hablan extasiados de su "identidad"). Hay otros casos en los que la dejación se da con la contrapartida de que la otra parte también se abandona, hay algo así como un abandono mutuo que potencia la serenidad de las dos partes. Me estoy refiriendo al amor, en todas sus posibles variantes (erótico-romántico, familiar, amistad...). Sólo que siempre hay una parte que se da más que la otra, que se deja atrapar más, de modo que en uno el placer y el bienestar de la relación viene dada por el abandono, mientras que en la otra es por el dominio.

miércoles, 21 de febrero de 2007

Constelaciones


Una de las ideas más sugerentes del pensamiento de Walter Benjamin (1842-1940) es la de constelación. Para él, los fenómenos del mundo son completos en sí mismos, al estilo de las mónadas leibnizianas, y tampoco tienen relación directa entre sí. El fenómeno (bajo este nombre cabría englobarlo todo, desde hechos perceptibles por los sentidos como acontecimientos del pasado, incluso pensamientos), analizado desde una perspectiva heideggeriana, pretende una completud ontológica que lo desvincule por completo de los otros entes, del mismo modo que el Ser está desvinculado de ellos merced a la escisión originaria que lo aleje de lo originario. Al igual que el Ser y lo ente se encuentran radicalmente escindidos (no cabe hablar de oposición, puesto que en este caso nos hallaríamos en un mismo plano, y no es el caso), así pretende todo lo ente estar respecto a todo lo demás. Y del mismo modo que el Ser queda oculto por el ente, el fenómeno oculta lo ente que se manifiesta a través de él. De este modo, la verdad, queda oculta tras el fenómeno mediante el cual se manifiesta, tras el velo de todas las conceptualizaciones que pretenden llegar a ella y que sólo llegar a aprehender parte del fenómeno.

Más allá de interpretaciones forzadas, lo importante es la autosuficiencia del fenómeno, que sea único y que no se someta o quede diluido en toda una cadena de fenómenos que siguen a fenómenos. De ahí saca la idea de la constelación. En las constelaciones, las estrellas son independientes, no tienen ninguna relación entre ellas, pero nuestra observación nos ha llevado a establecer líneas de unión que permiten que veamos formas en ellas, a pesar de que las estrellas siguen ahí y las seguimos viendo como tales. Este es el modelo que Benjamin propone para el estudio de los fenómenos humanos, especialmente la historia. Lo que Benjamin pretende es que el estudioso se acerque a los fenómenos, a los hechos, y que a partir de ellos, sin olvidarlos, sin diluirlos en un sistema, muestre a partir de ellos una configuración, un mosaico. Lo importante aquí es que el fenómeno mantenga su independencia, que se vea bien claro que no está en continuidad con otros, que no quede desvirtuado por el todo. Es lo que Benjamin llamó "salvación" o "redención" del fenómeno, consistente es mostrarlo en un todo que no le pase por encima y que pueda incluso prescindir de él.

Benjamin no era muy amigo de los sistemas de pensamiento. Y por eso desarrolló una obra plagada de fragmentos, anotaciones y pequeños ejemplos tomados de la historia, todo muy caótico y sin sentido. Benjamin recopilaba fenómenos. Las constelaciones que se pueden generar a partir de ahí son innumerables, y tal vez cada uno de nosotros construya la suya (cada uno pone su biografía, sus intereses, sus proyectos, su vida, en una palabra, en hacer la constelación), pero lo único que Benjamin pide es que se salve el fenómeno, que siga siendo reconocible, que no quede perdido en la marea de lo ente, ya que si así sucede, los habremos traicionado.

martes, 20 de febrero de 2007

Miedo


Dicen que la fe mueve montañas. El miedo también. Fe y meido, al final estarán más cerca de lo que creemos.

lunes, 19 de febrero de 2007

Mis músicas favoritas IX. Pink Floyd, The Wall

Comfortably Numb, una de las piezas destacadas

De nuevo nos hallamos ante una trayectoria, la de Pink Floyd, en la que hay muchos momentos destacables. Pero si me dan a elegir, me quedo con la ópera rock The Wall, de 1979. En ella se nos cuenta la vida de Pink, un cantante de rock, y su descenso vital hacia la locura.

La historia empieza cuando Pink es niño y pierde a su padre en la Segunda Guerra Mundial, tras lo cual la madre lo sobreprotege de forma excesiva. También en la niñez, Pink se ha de enfrentar a un sistema educativo que intenta ridiculizar y reprimir la sensibilidad poética que manifiesta. Al hacerse mayor, la vida del protagonista se va embarcando en el típico mundo de sexo, drogas y rock and roll, viéndose arrastrado a varios fracasos sentimentales que le van minando. Todas estas circunstancias se van acumulando, constituyendo ladrillos con los que poco a poco va construyéndose un muro con el que aislarse del exterior. A medida que avanza la obra, nos encontramos con un Pink más obsesivo y aislado, metido en su mundo y sin querer saber nada de lo que pasa más allá de su piel. En el climax final, al borde de la muerte por una sobredosis, la locura se presdenta en forma de dictador fascistoide que quiere dominarlo a él y a todo su mundo. El momento último lo constituye un juicio en el que se decide entre la locura o la cordura, entre derribar el muro o mantenerlo en pie (la decisión es clara, hay que destruir el muro).

Musicalmente, la obra tiene varios momentos brillantes, destacando la parte primera, donde se nos narra la infancia del protagonista (aquí está el archiconocido Another brick in the wall II, tal vez la pieza más famosa de la obra), y la del final, con el delirio dictatorial y el juicio. Hacia la mitad hay una parte tal vez un poco más floja, en la que las músicas deprimentes y poco construidas pretenden meternos en la atormentada mente de Pink.

En 1982, Alan Parker llevó la obra al cine, interpretada por Bob Geldoff en el papel de Pink, y que ampliaba en algunos temas la obra original, dándole algo más de complejidad y profundidad al personaje. Destacan en la película las animaciones que realizó Gerald Scarfe, que constituyen un hito en la historia de la animación. La película tiene un final inquietante que el disco no tuvo, y es que al final, tras la demolición del muro, vemos a varios niños jugando con los cascotes, cogiéndolos y apiñándolos, dando a entender que el muro no se ha acabado del todo, que los ladrillos siguen ahí y que alguien podrá hacerse su muro con ellos.

Es preciso señalar que se puede ver en esta obra una referencia a la situación política del momento, con el muro de Berlín aislando a una parte del mundo de la otra, dejándola en manos de dictaduras irracionales que se negaban a cualquier clase de apertura. Esta posibilidad es apoyada por el hecho de que Roger Waters organizó en 1990 una representación gigantesca de la obra en Berlín, para celebrar la caída del Muro.

En fin, que recomiendo tanto la audición del disco como el visionado de la película (casi mejor esto último, ya que se podrá entender mucho mejor la historia). A mi me impactó cuando la vi hará unos diez años y ya la he visto unas cuantas veces (y las que me quedan).

domingo, 18 de febrero de 2007

Reflexiones de carnaval



El otro día oí a un gaditano decir que "el carnaval es un cachondeo muy serio". Pues eso. Pero hay muchos que no se lo toman en serio. No comprendo eso que tantas veces he oído de que el carnaval es cosa de niños (por estos andurriales se dice mucho), y la fiesta se reduce casi a un "vamos a disfrazar al niño para que disfrute y que nos digan lo guapo que lo hemos puesto". De hecho, va más gente a la rua infantil que a la de adultos (menos este año, que lleva todo el fin de semana lloviendo).

En cambio las otras islas, las Canarias, sí que celebran el Carnaval con más devoción y como debe ser. Aunque si me he de decantar por un Carnaval (cada uno tiene lo suyo, Venecia el glamour y la elegancia, Río las mulatas y la samba...), me quedo con el de Cádiz. Cachondeo, guasa, risas, gamberreo..., eso va más conmigo.

sábado, 17 de febrero de 2007

En la retaguardia culinaria


Estoy harto de que pretendan tomarnos el pelo con eso de la cocina de vanguardia. Platos ínfimos hechos con cosas ínfimas (brotes de no-sé-qué, mousse de no-sé-qué-cuántos, foies...). Todo con nombres más bien ridículos. Y lo peor no es esos platos, sino el divismo de los cocineros. Hagan lo que hagan, si lo hace X, ya está bien. El otro día, una tuvo la santa cara de presentar un plato que se le pegó como Y pegado (no recuerdo qué es lo que se le pegó). Cada vez que los veo aparecer se me revuelven las tripas, y no de hambre precisamente. Una vez fui a un restaurante donde servían cosas raras de estas. Todo muy cool, muy fashion y muy divine. También muy caro. Y me quedé con hambre. Ya es que la cena no la había organizado yo y tuve que ir a donde la gente decidió, y la gente eran un hatajo de fashion-victims de cuidado que se fijan más en el decorado del restaurante, el nombre de los platos y en las formas que dibujan las salsas en el plato (porque eso sí, en esto de la nouvelle cuisine las salsas están por todas partes, claro, siempre quedan bien y enmascaran los fallos). La sociedad del espectáculo, señores.

Qué quieren que les diga, a lo mejor seré un inculto culinario, pero donde esten las croquetas, el pincho de tortilla y el entrecôte...

viernes, 16 de febrero de 2007

Nietzsche y las mujeres II

El misógino Nietzsche, fustigado por Lou Salomé


"La mujer perfecta es un tipo humano superior al varón perfecto, pero también es un ejemplar mucho más raro".

"Pocos hombres hay aquí: por esto se masculinizan las mujeres. Pues sólo el que sea bastante hombre podrá "redimir" a la mujer en la "mujer" (Así hablaba Zarathustra).

"Hay mujeres que, por mucho que en ellas se busque, no tienen interior, no son más que máscaras. Hay que compadecer al hombre que se abandona a estos seres casi fantasmales, necesariamente incapaces de satisfacer" (Humano, demasiado humano).

"Hasta aquí hemos sido muy corteses con las mujeres. Pero !ay!, llegará un tiempo en que para tratar con una mujer habrá primero que pegarle en la boca"

A
yer lo dejamos a punto de exponer el asunto Lou Salomé. Vamos allá.

En 1882, el profesor Nietzsche había abandonado la universidad de Baislea y se veía obligado a llevar una existencia errante entre la montaña suiza y la costa mediterránea (Venecia, Niza...) en busca de condiciones climatológicas óptimas para sus problemas de salud. Fue en uno de esos viajes, en Roma, cuando conoció a Lou Salomé. Se la presentó su amigo Paul Ree, con quien el filósofo mantenía una buena amistad desde hacía un tiempo. La reacción de Nietzsche al ver a la joven Lou (que por entonces tenía apenas veinte años) fue fulminante, las palabras que dijo fueron: ¿De qué astros hemos caído aquí el uno para el otro?. No tardó en pedirla en matrimonio (no era la primera vez que Nietzsche pedía a alguien el matrimonio, pero nunca con el apasionamiento de esta vez), cosa que ella rechazó. A partir de entonces se estableció una especie de triángulo entre Lou, Friedrich y Ree, que se concretó en planes para vivir juntos los tres y formar así lo que ellos llamaron la trinidad pagana. Lou era una joven muy decidida de rasgos agresivos, muy poco femenina, y tenía unas ideas escandalosas para su tiempo respecto al sexo y a lo que se supone que se esperaba de una mujer. La relación de Nieztscho con esta joven provocaron las primeras escaramuzas serias con su hermana y con su madre, que le llegaron a retirar la palabra. Hubo más peticoiones de matrimonio a Lou, todas rechazadas, puesto que al parecer con quien sí que mantenía una relación era con Paul Ree. El triángulo se rompió en el otoño de 1882 de forma desastrosa para Friedrich, que se sumió en una fase de dolor anímico de la que surgió a partir del invierno su obra más universal, Así habló Zaratustra.

Las opinioines sobre las mujeres empezaron a hacerse más agresivas a partir de este momento (yo sobre todo lo demás). En muchas ocasiones da la impresión de que cuando escribe lo que escribe, tiene a Lou en mente, que hace de una mujer particular el eterno femenino, y sus opiniones destilan muy a menudo dolor y cierto resentimiento.

Llegados a este punto, espreciso señalar que hay una distancia importante entre la vida y la obra de Nietzsche. Toda la virulencia que puede llegar a desplegar en sus escritos era docilidad en el trato personal. Al parecer, era una persona correctísima, amable, incluso dulce, que encandilaba a sus interlocutores con sus maneras. Cuidaba su aspecto y hablaba con la pasión justa. En sus obras, en cambio, no duda en arremeter contra todo lo que se mueve, incluso con violencia y de formas a veces poco razonables.

No se sabe si por esa agresividad o por la amabilidad, a lo largo de la vida de Nietzsche, no fueron pocas las mujeres que se sintieronn atraídas por sus escritos y por su personalidad. Algunas, tras leer alguna de sus obras, manifestaron su deseo de conocerlo. Y algunas llegaron a ser buenas amigas suyas. Hay que decir que entre estas amistades femeninas se encontraban auténticas pioneras en los movimientos feministas, con lo que nos encontramos con una aparente contradicción. El gran misógino adulado y perseguido por feministas. Incluso llegó a ser el único voto a favor del ingreso de una mujer en la universidad (en una época en la que no había ninguna). A lo mejor es que no era tan misógino, o que ellas veían en él una figura de poder de la que aprovecharse, a la que vampirizar.

Para finalizar, sólo quiero referirme a la figura de otra mujer, la misteriosa y ultracatólica Cósima Wagner, esposa de Richard Wagner. Parece ser que su sombra le persiguió toda su vida, y que en parte fue la causante de la sonada ruptura entre Nietzsche y su marido. Hay autores que incluso han sugerido un posible amor oculto.

En cualquier caso, vemos como las relaciones que mantuvo Nietzsche con las mujeres responden a un carácter especial y poseen una profundidad extraña. Con los hombres mantuvo relaciones de tipo maestro-alumno (caso de Ritschl, su mentor en la universidad, con el que también acabó mal), amistades juveniles (con Paul Deusen, Gustav Krug...), profunda veneración (Wagner, que terminó como el rosario de la aurora), editorial, polémica... Con las mujeres en principio no tenia ningún interés especial (intelectual, quiero decir), pero mantuvo siempre muy buenas relaciones con ellas, que iban desde lo visceral-orgánico (con su madre y hermana, con Lou) hasta una superficialidad alegre y despreocupada (excursiones por las montañas de Suiza, viajes por Italia...).

Algunos nombres: Franziska Nietzsche (madre), Elisabeth Nietzsche (hermana), la tía Rosalie, la abuela Erdmunde, Lou Salomé, Cósima Wagner, Meta von Salis, Malwyda von Meysenburg, Ida Overbeck, Marie Baumgartner...

jueves, 15 de febrero de 2007

Nietzsche y las mujeres I

Nieztsche con su madre en 1892, tres años después del "desmoronamiento"


"El verdadero hombre quiere dos cosas: el peligro y el juego. Por eso ama a la mujer: el más peligroso de los juegos" (Así hablaba Zaratustra).

"Las mujeres notan fácilmente cuando se han apoderado del alma de un hombre; quieren ser amadas sin rivales (...) esperan, enlazándose amorosamente con él, acrecentar al mismo siempo su propio esplendor" (Humano, demasiado humano).

"En la venganza como en el amor, la mujer es más bárbara que el hombre" (Más allá del bien y del mal).

Aunque con retraso, intento cumplir con lo que prometo. Hace unos días, en el blog de mi amigo Horrach, prometí que si él escribía algo sobre Schpenhauer y las mujeres, yo haría una entrada paralela sobre Nietzsche y las mujeres. Él cumplió con su parte hace un par de días, así que ahora me toca a mi.

Lo primero que cabe preguntarse es: ¿porqué Schopenhauer y Nietzsche? La respuesta es sencilla. Si hay dos pensadores que adornen su figura con el sambenito de misóginos son ellos dos, a pesar de que en general, los filósofos no se caracterizan por haber tenido buenas relaciones con el sexo contrario, más bien han sido bastante extraños y conflictivos . Estos dos en concreto desarrollaron en sus aforismos algunos ataques muy directos a lo femenino. Los dos eran alemanes, casi contemporáneos, y los dos tuvieron relaciones más o menos problemáticos con las féminas. Los paralelismos son demasiados, así que a la hora de hablar de misoginia, sus nombres surgen de forma casi automática.

Para empezar con el asunto, hay que señalar que el niño Nietzsche se crió en un ambiente fuertemente femenino. Su padre murió cuando él tenía apenas cuatro años, y desde entonces vivió entre su madre y sus tías, que le inculcaron profundas ideas religiosas (no hemos de perder de vista que el padre fue pastor protestante, y que ése era el futuro que esperaba al pequeño Friedrich). Además está la figura de su hermana, dos años más joven que él, compañera de juegos y por quien profesaba un gran afecto. El ambiente piadoso que se respiraba en aquella casa y la moralidad decimonónica, agravada por la religiosidad, marcaron una profunda huella en el joven pensador. Las figuras de la madre y la hermana habían de acompañarle toda su vida (la mdre murió tan sólo tres años antes que él), y serían las que le cuidarían en su desplome mental entre 1889 y 1900 (fecha en que murió). A pesar de las múltiples muestras de cariño que se manifiestan en la correspondencia, la relación entre los tres no fue fácil. Primero tuvo que lidiar con el disgusto materno cuando se negó a seguir los pasos de su padre, disgusto que se profundizó al manifestar Nietzsche algunas opiniones respecto al cristianismo y a la religión (incluso se negó alguna vez a ir a Misa, con el consiguiente escándalo). La solución fue la que se suele tomar en estos casos, ni la madre se metía en los asuntos de su hijo, ni él sacaba a relucir los temas religiosos ante la familia.

Con la hermana, la cosa fue algo distinta. Su relación siempre fue muy buena. Parece que se se comprendían muy bien. Pero llegó el día en el que ella decidió casarse con el líder de un partido antisemita, retirándole la palabra (hay que señalar la mala relación de Nietzsche con los antisemitas, a los que despreciaba). Tras la muerte del pensador, y ya desde sus últimos años, Elisabeth se encargó del legado de su hermano, recopilando cartas, manuscritos, organizándolos y manipulándolos. A partir de algunos esquemas para obras futuras que dejó él en sus apuntes, se permitió el lujo de recopilar las notas según sus intereses y de publicarlos. Fue una de las artífices de que Hitler y su movimiento adoptaran al filósofo como uno de sus ideólogos, llegando a organizar una visita del líder alemán al archivo Nietzsche en Weimar.

La relación entre Nietzsche y sus familiares es ambigua y pasó por altibajos. Popr momentos se distanciaban, y en otros se acercaban y hasta parecía que se llevaban bien. La correspondencia es muy correcta y formal, pero a veces se nota un cierto tono de tirantez. Más allá de estos detalles rosas, cabe señalar que llegó un punto en que apenas se veían, debido a la naturaleza errante del filósofo. Restreando en su biografía, nos damos cuenta de que a partir de la época de Basilea, cuando fue catedrátrico de filología en su universidad, las visitas quedaban reducidas a las fiestas navideñas, y casi siempre iban acompañadas de uno de sus ataques de migraña.

La naturaleza de estos ataques que sufría Nietzsche ha sido muy discutida. Se trataba de ataques que duraban entre uno y tres días y que cursaban con cefalea intensa, vómitos, fotofobia, debilidad extrema que le obligaba a permanecer en cama. A pesar de las discusiones, hay cierto consenso en que se trataba de sífilis, lo que nos lleva al capítulo de las relaciones amoroso-sexuales en la vida de Nietzsche. Las hipótesis en torno a la sífilis afirman que se contagió en una visita a un burdel en su época universitaria. La verdad es que no nos han llegado referencias de ello (entre otras cosas por el afán manipulador de su hermana, que intentó borrar todo lo que pudiera representar una mancha para la familia), pero sí que conocemos una anécdota que relató uno de sus amigos, Paul Deussen, en una carta, y que recrea Thomas Mann en su obra Doktor Faustus. Se trata de una visita a un burdel en la que Friedrich, intimidado por las mujeres que allí había, desvió su atención hacia un piano, que no dejó de tocar en todo el tiempo. La imagen que nos da esta anécdota no es precisamente la de alguien habitual en esos ambientes, sino más bien la contraria, la de un hombre intimidado por la mujer (o por la idea del pecado, fruto de la educación religiosa que recibió).

No se le conoce ninguna relación seria. En su correspondencia de juventud se refiere a algunas jovencitas, y manifiesta cierto interés en ellas. Más adelante llega a manifestar deseos de encontrar una mujer y casarse, pero no sabemos si es un mero afán de seguir la corriente a la que obligaba la sociedad de la época o un deseo sincero, porque en otros puntos llega a afirmar que un pensador no necesita de ninguna mujer, puesto que resultaría un estorbo para su pensamiento. Lo que nos lleva de cabeza al affaire Lou Salomé. Pero como me estoy alargando, mejor lo dejo para mañana.

miércoles, 14 de febrero de 2007

Políticamente Incorrecto IV

Sigamos con la antología de lo políticamente incorrecto. Cosas que en su día apenas llamaron la atención y que ahora, con eso de que los tiempos cambian, a buen seguro que provocarían airadas reacciones. Hoy volvemos sobre el tema del maltrato y la violencia doméstica. Es un tema muy recurrido y que hasta hace muy poco a nadie escandalizaba. Un ejemplo que lo ilustra muy bien es la canción de hoy, La mataré, de Loquillo y Trogloditas. Todo un éxito en su momento, una buena canción, pero que tengo mis dudas de que ahora mismo pudiera tener el mismo éxito sin el acompañamiento de cierta polémica. Y es que a veces pienso que nos perdemos buenas canciones, películas, programas... por la manía que tenemos de tener en cuenta a los demás y sus sentimientos.

martes, 13 de febrero de 2007

Zumbido


He llegado a la conclusión de que siempre tengo música puesta o suena algo en mi mente para acallar el constante zumbido que llevo dentro de la cabeza. Hay días que es insoportable y parece que me va a estallar. No debería pensar tanto. Pero es que no lo puedo evitar.

lunes, 12 de febrero de 2007

Brujas


Ayer acabé hablando de brujas. La iconografía tradicional las representa como ancianas feas y deformes, harapientas que se desplazan por los aires volando sobre sus escobas. Muy posiblemente el origen de las brujas se deba remontar a antigüedades remotas y a religiones animistas y cultos orgiásticos. En un principio debían ser algo así como sacerdotisas, gentes conectadas con las fuerzas ocultas y divinas de la naturaleza. Pero el cristianismo, que asumió tantas cosas paganas, las rechazó, y desde entonces se produjeron persecuciones, hoguerras y demonización. Seguramente que fue en esa época en la que se forjó esa imagen siniestra y desagradable que desde entonces se ha asociado a las brujas.

La imagen de la escoba es conocida por todos. Lo que no todos saben es que tiene mucho de cierta. Me explico. En sus reuniones periódicas, los aquelarres, las brujas hacían sus invocaciones, llamaban a entidades ultraterrenas y a las fuerzas naturales para ponerlas a su servicio. Para ello, utilizaban sustancias con efectos psicotrópicos. Sus brevajes y pócimas no eran más que eso, medios con los que pretendían conectar con lo inefable. Cuando ya habían tomado alguna de estos bebedizos y eran presas de sus efectos, empezaba el ritual orgiástico. Lo más probable es que terminaran danzando frenéticas y desnudas alrededor de la hoguera. Entonces era el momento de usar la escoba. Y le daban un uso muy particular. Lo que hacían era untar el mango de alguna clase de ungüento (hecho a base de estramonio o belladona) y a continuación o bien se "montaban" en ellos, o directamente se lo introducían en la vagina. Resulta que esa zona está muy vascularizada y absorbe con rapidez lo que se le ponga. Eso hacía que las sustancias actuaran con mayor rapidez. Como he dicho, las brujas "volaban" con sus escobas.

El que viera la escena de lejos debía quedar sobrecogido. Ver a un grupo de mujeres cantando, gritando y danzando como locas, entregadas a la embriaguez de las drogas y del placer, y además montadas sobre escobas (o haciendo cosas menos confesables con esas escobas) debía de ser muy llamativo. Y es que lo del sexo, drogas y rock'n'roll viene de antiguo.

domingo, 11 de febrero de 2007

Matar y morir


Una de las diferencias entre hombres y mujeres que más sorprende es la que se da a al hora de quitar vidas, ya sea la propia o la ajena. Los estudios estadísticos indican que los hombres tienden a utilizar más la violencia: tiros, golpes, puñaladas, fuego... Las mujeres, en cambio acuden a medios mucho más sutiles y menos evidentes: sobredosis, envenenamientos... Por supuesto, hay de todo en la viña del señor, y se pueden encontrar mujeres que asesinan a tiros, y hombres que envenenan, pero las estadísitcas nos muestran que la mayoría se decanta por lo que he dicho. Los hombres optan por la física, las mujeres por la química.

En seguida surge la pregunta por el porqué de estas diferencias. En último término todo se reduce a biología. La mujer, por norma general posee un tamaño menor al de los hombres, y posee un porcentaje menor de masa muscular. Por lo tanto, es mucho más fácil que un hombre alcance la fuerza necesaria para clavar una puñalada o asestar un golpe mortal que una mujer. Si a esto añadimos la cuestión de la testosterona (hormona masculina que juega un papel nada desdeñable en los fenómenos violentos), entendemos con facilidad porqué los hombres son más agresivos y "escandalosos" a la hora de matar o suicidarse. Una mujer tiene todas las de perder si se enfrenta a un hombre (entre mujeres la violencia es más franca, pero tiende a manifestarse de forma verbal), y por eso ha desarrollado toda una serie de estrategias para, en primer lugar, evitar el enfrentamiento directo, y, en segudo, para salir victoriosa si llega a producirse. Elabora estrategias, hace preparativos, agudiza el ingenio, actúa en la sombra, siembra, desgasta, observa... Todo ello, con el paso de los siglos ha llevado a las mujeres a ser buenas observadoras de la psicología humana, y también a poseer cierto refinamiento en su inteligencia.

Desde un punto de vista menos biológico también podemos explicarnos las estadísticas. Por su impulso vital, la mujer es más quieta, más volcada en sí misma, y es capaz de esperar, de actuar poco a poco, desde la tramoya de la realidad (en la química, en la estructura íntima de las cosas, más cerca de ella). Capaz de gestar nuevas vidas durante meses, puede llevar en sí misma la semilla de la muerte de otros seres por tiempos enormes. El veneno es femenino. O la mujer es venenosa (manejar con precaución).

Ya dije que el hombre posee un impulso inercial mayor, y ello se manifiesta en sus formas de matar, proyectando hacia adelante, disparando, siguiendo ese impulso. La mujer, más quieta, con una huida más atenuada, prefiere métodos más calmados, menos inmediatos y ansiosos. No le importa esperar un tiempo, esperar está en su naturaleza, sabe que hay cosas que deben madurar. Muchas veces se acude a los "arrebatos" para explicar las acciones asesinas de un hombre, algo así como una enajenación momentánea que le ha llevado a perder los filtros de la razón y entregarse al impulso asesino. En cambio, en una mujer envenenadora (que envenena a otra gente o que se suicida a base de pastillas), no hay enajenación alguna, salvo que se trate de una locura más o menos permanente. En cualquier caso, no se trata de un arrebato. Envenenar a alguien implica planificar, conseguir la sustancia en cuestión y luego aplicarla. Salvo en el caso del suicidio, los envenenamientos no son cosa de una única sobredosis, sino que el truco está en ir poco a poco, impregnando al otro de la sustancia venenosa, que lo vaya matando despacio, normalmente con el fin de que todo parezca natural y así escurrir el bulto.

Al fin y al cabo las mujeres están desde siempre (sean cuales sean las causas, eso no es lo importante ahora) más familiarizadas con los asuntos de las mezclas de sustancias (cocinar es un buen ejemplo, otro muy bueno es el de ser capaces de engendrar nuevas vidas) y del enmascaramiento (perfumes, maquillajes, vestimentas...). Por algo la imagen clasica de la bruja es femenina.

sábado, 10 de febrero de 2007

Arte


A lo largo de la historia se han emprendido varias clasificaciones de las artes. La que más ha calado es la canónica de las seis artes mayores (pintura, escultura, arquitectura, música, literatura y danza, a las que luego se añadiría el cine) y todas las artes menores. Esa es la clasificación que más ha calado y la que tenemos asumida como la verdadera. Dentro de ella se podría distinguir entre artes estáticas (aquellas cuyo producto está acabado, que se pueden captar de un vistazo, como serían la pintura, escultura y arquitectura) y dinámicas (las que tienen un desarrollo, que, por decirlo de algún modo, se despliegan ante el espectador, como sucede con la música, la literatura, el cine o la danza). Las artes estáticas están ligadas al espacio, y las dinámicas al tiempo, por lo que también podríamos llamarlas espaciales y temporales.

Algo de eso debe haber, porque en mi caso personal, todo lo insensible que soy hacia las artes estáticas, lo tengo de atracción hacia las dinámicas. Reconozco que soy un zote en lo que a artes fijas se refiere. No me gusta nada la pintura, ni la escultura. La arquitectura me gusta un poco más, bastante más (me encantan los excesos del modernismo, y la Barcelona de Gaudí es una gozada, sin desmerecer las muestras modernistas que tenemos en Mallorca, que no son pocas). Entrar a un museo es una tortura (una de las mañanas más aburridas que he pasado en mi vida fue cuando estuve en el Prado, menos mal que las pinturas negras de Goya me revitalizaron un poco). Si he de elegir algún estilo me quedo con las imágenes oníricas de los surrealistas o las angustias de Munch, pero no voy mucho más allá. En general me interesan más las vidas de los pintores que sus obras. Qué le vamos a hacer, debo de tener muerta mi área del cerebro para la experiencia estética plástica.

En cambio, la música me fascina, no pierdo ninguna ocasión de ver alguna película, y tengo lista de espera en los libros de mi estantería. La que se lleva la palma es la múscia. Me encanta descubrir nuevos estilos, grupos, intérpretes, veriosnes. Siempre tengo música puesta, y si no, hay algo sonando en mi cabeza. En broma, siempre digo que mi vida es un musical. No sé que tiene, acompaña, potencia estados de ánimo, incluso un cierto poder terapéutico. A lo mejor es que soy más dinámico que estático, que prefiero el movimiento, el despliegue a las cosas ya hechas. Supongo que debe ser así, puesto que en una de mis vertientes, la filosófica, también me decanto más por pensadores que destacan la fluidez y el cambio (empezando por Heráclito y terminando por..., no sé). O puede ser que en cuestión de gustos no hay razones que valgan y me gusta y me atrae lo que me atrae, y no hay que darle más vueltas al asunto.

Puestos a clasificar, alguien debería intentar las siguiente división de las artes: artes femeninas y artes masculinas.

viernes, 9 de febrero de 2007

Despotismo desde el lecho


El ser humano no deja de dar sorpresas. Incluso en situaciones deplorables de salud y estando más muertos que vivos podemos llegar a ser unos cabrones del quince. Intentamos no verlo, la lástima que nos han enseñado a sentir por todo lo débil y enfermo nos lo impide. Si lo insinuamos aparecerá alguien que se indignará y dirá eso de "no digas esas cosas, pobrecito". Pero la verdad es que hay casos en los que se aprovechan de nosotros y nos llegan a hacer chantaje. ¿Acaso nadie ha aprovechado la circunstancia de estar en cama para dejarse mimar, para beneficiarnos de esos sentimientos piadosos que inspiran los enfermos?

Al enfermo hay que prestarle toda la ayuda que necesite, tampoco se trata de desahuciarlo y abandonarlo a su suerte. Pero los que nos dedicamos al cuidado no debemos caer en la lástima. Ya me lo dijeron el primer día de la carrera: no somos madres de nadie, ni tampoco monjas (dos asociaciones típicas de la enfermería). Y esta noche lo he comprendido mejor que nunca.

jueves, 8 de febrero de 2007

Desde la enfermedad


Es extraño el estar enfermo. Se alternan fases de decaimiento con otras de vitalidad exacerbada. En mi caso debo decir que me invade una cierta lucidez eufórica. Si llego a tener fiebre (cosa nada extraña en mi, en seguida me pongo a 39), me invade una hiperactividad extrema. Es curioso cómo hay gente que con apenas unas décimas se pone a morir, y otros que toleramos muy bien la hipertermia. Una vez llegué a los 41 grados de temperatura. Y tuve el valor de levantarme y sentarme a la mesa a cenar. Debo decir que no fue agradable, pero tenía hambre y tampoco era para tanto.

De todos modos, he tenido suerte y no he padecido nada grave, mi historial médico es pobre y normalito: paperas, varicela, gripes, gastroenteritis, todo muy común y nada espectacular. Así que la vivencia de la enfermedad puede ser muy distinta en otras patologías más graves y prolongadas. Pero yo sólo conozco esto y es la referencia que tengo para hablar del asunto.

Y una última cosa, que me llama mucho la atención. Mi ansiedad y todos sus síntomas desaparecen cuando me pongo enfermo, con lo que me invade una serenidad que ya quisiera yo para cuando estoy sano.

Estoy griposo. Quería escribir algo interesante sobre la enfermedad, pero me ha salido esto. Creo que estoy peor de lo que pensaba.

miércoles, 7 de febrero de 2007

Inseparables


Siempre que las corrientes de mi pensamiento me llevan hasta las playas del Amor, acabo encallando en la roca del Odio.

martes, 6 de febrero de 2007

Las primeras mujeres


Si nos preguntan cuál fue la primera mujer, casi todos responderíamos que fue Eva. Pero resulta que antes de Eva hubo dos primeras mujeres más.

Cuando Yahvé creó el mundo y a Adán, encargó a éste que diera nombre a todos los animales. Por parejas iban desfilando ante él, y él les ponía un nombre. Adán observó que todas las parejas estaban formadas por macho y hembra, y sintió celos de su amor. Intentó copular con las hembras, pero ninguna la satisfizo. Entonces le pidió a Yahvé que le diera un hembra adecuada que pudiera satisfacerle y a la que amar. Yahvé escuchó sus ruegos y creó una mujer, utilizando el mismo método que había usado para hacer a Adán (a partir del barro, y algunas fuentes hablan también de excrementos). Esta mujer fue Lilith. Tradicionalmente se la ha representado como una mujer bellísima, de larga melena rizada y pelirroja.

Lilith siempre fue recelosa de un Adán que intentaba dominarla, y que, a la hora del sexo, pretendía siempre ponerse encima. Ella le replicaba que Dios los había hecho iguales, y que era injusto que ella siempre tuviera que estar debajo. Como Adán insistía y la obligaba, Lilith pronunció el nombre secreto de Dios y salió volando del Edén, huyendo a orillas del Mar Rojo, tierra de demonios. Allí se entregó a la lujuria con esos demonios, dando a luz numerosas criaturas hijas suyas, los lilim. Yahvé mandó tres ángeles para convencerla y devolverla al Edén, pero ella se negó, lo cual encolerizó a Yahvé, que prometió que mataría todos los días a cien de sus hijos. Lilith, que ya había demostrado su carácter, le respondió que, a cambio, ella y los demonios mataría a un número similar de hijos de Adán.

Mientras todo esto ocurría, Adán se había quedado solo en el Edén , y Yahvé decidió hacerle otra mujer. El método escogido esta vez fue bastante repulsivo para Adán. Le formó a esa mujer delante de él, haciéndola de dentro afuera, es decir, primero los huesos, luego las vísceras, vasos sanguíneos, músculos y piel. La visión de las interioridades del cuerpo femenino horrorizó a Dán, que la rechazó de plano desde el primer momento. No nos ha llegado el nombre de esta segunda mujer.

Al final, Yahvé decidió dormir (anestesiar) a Adán y crear una tercera mujer a partir de una de sus costillas. A la tercera fue la vencida, y Eva entró en escena, pasando a ser la primera mujer efectiva. La historia de Eva es más que conocida: la manzana, la serpiente, el pecado original... Pero hay algunas versiones de la historia que afirman que no fue una serpiente la que tentó a Eva, sino que fue Lilith, que celosa y rabiosa intentaba sabotear toda la vida de la nueva humanidad (en la capilla sixtina la serpiente tiene torso de mujer).

lunes, 5 de febrero de 2007

Escenas

A menudo una música evoca en nosotros una escena. El cine nos ha acostumbrado a que determinados momentos estén ilustrados con música. Con ello se crea una atmóisfera distinta, se intensifican los sentimientos de la escena o se refuerza el carácter que tenga (violento, tierno, cómico...). A mi me pasa muchas veces que, a según que canciones, les tengo puestas imágenes concretas. Es algo así como jugar a ponerle una película adecuada para que puedan servir de banda sonora. He aquí uno de esos ejercicios. Poned en marcha la música, olvidáos del video y leed, intentando imaginar lo que mi mente ve con esta canción.



En primer plano tenemos la pata de una mesa. En el suelo, una mancha de sangre. Sangre que se desliza por esa pata para ir haciendo crecer la mancha. Poco a poco vamos subiendo por la pata, viendo como algún coágulo engrosa el reguero de sangre. Al llegar a la mesa, vemos como la sangre se acumula en torno al borde, queriéndose derramar, pero dejando que el filo la conduzca. Más atras, desenfocada, se intuye una melena rubia. Seguimos subiendo y enfoncando. Ahora vemos que tras la melena hay un rostro. Es una chica. Bella, joven. Muerta. Tiene los ojos abiertos en una mueca de terror. Está amordazada. Por detrás de la cara percibimos algún movimiento borroso. La cámara empieza a recorrer el cuerpo de la joven, que está desnuda y tiene un enorme corte en el abdomen. Mientras tanto, los movimientos borrosos de detrás se han acercado y vemos que hay un hombre con unos vaqueros manchados de sangre justo detrás de la mesa. Tiene el torso desnudo. El viaje de la cámara por la mesa nos descubre que a un lado del cuerpo hay un gran cuchillo de carnicero. Por supuesto, también tiene sangre. En una pequeña zona no manchada que aún mantiene el brillo original vemos aparecer el reflejo del hombre. Está relajado, es apuesto, guspo, dirían algunos, entonces empezamos a oírlo cantar...

... The sun ain't gonna shine anymore...

... una mano se cierra en torno a la empuñadura del cuchillo y un trapo lo oculta y lo recorre de abajo hacia arriba. Ahora la hoja resplandece, limpia ya de sangre. Vemos el reflejo mucho mejor. Pero en seguida podemos ver directamete la cara del hombre, que se ha acercado al oído de la joven muerta, y le canta...

...The moon ain't gonna rise in the sky...

...se incorpora, y le vemos cantar a todo pulmón, con una sonrisa beatífica en la cara, los brazos extendidos, blandiendo el cuchillo en su mano, a modo de macabra batuta.

La cámara se va alejando de la escena, dejándonos una panorámica de la cocina, que es donde se desarrolla. Salimos por la ventana, que está abierta, y poco a poco nos vamos yendo más lejos, abandonando una casita en medio del campo, en un paisaje idílico. Tan idílico como la música que se oye cada vez más lejos.

domingo, 4 de febrero de 2007

Mis músicas favoritas VIII. Beethoven, 9ª sinfonía

Beethoven en general es muy interesante, pero su novena sinfonía es un caso especial. Se trata de una de las obras más poderosas y conocidas de la historia de la música. La parte final, el coro que canta el poema original de Schiller titulado Oda a la Alegría, es una de esas melodías que han pasado a ser patrimonio popular, que todo el mundo conoce y ha oído miles de veces. A pesar de ser tan conocida, sólo recordamos una pequeña parte, y a partir de versiones reducidas y empobrecedoras. Muy pocos son los que han oído la música en toda su grandeza. Y la verdad es que es una experiencia sublime.

La historia es sencilla. Beethoven estrenó su novena y última sinfonía el 7 de mayo de 1824, tres años antes de morir. Llevaba varios años con la idea en la cabeza, haciéndola crecer y desarrollándola. Hacía diez años de su octava sinfonía. Algunos lo creían acabado, y pocos esperaban algo interesante de él. La noticia de una nueva sinfonía creó expectación, y el teatro en el que se estrenó se llenó de gentes de la alta sociedad vienesa. El músico estuve presente, en pie frente a la orquesta, observando, dando la espalda a la concurrencia. Su sordera era total (es, tal vez, lo más sorprendente y admirable de todo, que un hombre sordo pudiera dar a luz semejante música) y no puso escuchar nada, ni siquiera la ovación que atronó en el teatro al terminar la ejecución de la obra (un ayudante tuvo que darle la vuelta para que viera cómo el público le aplaudía).

La estructura de la sinfonía es en cuatro partes, la cuarta de las cuales es la ya comentada oda a la alegría. El hecho de que hubiera una parte coral en la sinfonía supuso toda una novedad, ya que por definción una sinfonía era una pieza instrumental, sin canto.

He encontrado un video de la sinfonía completa, dirigida por Karajan en el año 68. Dura algo más de una hora, así que si tenéis tiempo y ganas, os lo recomiendo. Vale la pena.




¡Alegría! Alegría, bella chispa divina,
hija del Eliseo,
entramos ardientes de embriaguez,
¡oh, celeste!, en tu santuario.
Tu magia anuda los lazos
Que la rígida moda rompiera; (también: Que la espada de la moda rompiera;)
Y todos los hombres serán hermanos (también: Y los mendigos serán hermanos de nobles;)
bajo tus dulces alas bienhechoras.

Coro

Quien tuvo el golpe de suerte
De tener la amistad de un amigo cierto,
Quien ha conquistado una noble mujer,
Que una su voz de júbilo a la nuestra.
Si, que venga aquél que en la Tierra
Pueda llamar siquiera suya un alma,
Pero, quien jamás lo ha logrado
Que se aleje llorando de nuestro grupillo.

Coro

Se verte la alegría para todos los seres
Por todas las fontanas de la naturaleza;
Todas las criaturas, buenas o malvadas,
Siguen su camino de rosas.
Ella nos dio los besos y los vinos,
Y un buen amigo probado hasta la muerte;
Al pequeño gusano se dio la voluptuosidad
Como al querubín que está ante Dios.

Alegres, como vuelan sus soles
A través de la espléndida bóveda celeste,
Corred, hermanos, seguid vuestra senda,
Alegres como el héroe hacia la victoria.

¡Abrazaos, millones de seres!
¡Este beso para el mundo entero!
Hermanos, sobre la bóveda de las estrellas
Seguramente debe habitar un Padre amado.
¿Os venís abajo, millones de seres?
¿Mundo, presientes al Creador?
¡Búscalo por encima de las estrellas,
allí debe estar Su morada!

sábado, 3 de febrero de 2007

Realidad impregnada


Sigamos con lo de ayer.

Parece claro que la realidad es esencial para el mundo. Ella es el substrato en torno al cual se teje el mundo, formando también parte de él. El mundo, en apariencia, es algo cerrado, como una burbuja que se va apropiando de lo que hay fuera y lo integra en ella, pero que no deja salir nada. Dicho más sencillamente, si es fácil rastrear la huella de la realidad en cada mundo, no lo es tanto que la cosa vaya en la dirección contraria.

En efecto, si el mundo son los significados y la afectividades que crecen sobre la realidad, es algo más bien nuestro, algo que nosotros le ponemos a los objetos, y es imposible que esas sensaciones se trasladen a ellas. No siempre es imposible. Porque existe un mundo común, un conjunto de creencias y significados que compartimos con la comunidad en la que vivimos. Cultura, tradición, religión..., todo esto son fenómenos que crean un mundo común, que luego será matizado por cada uno de nosotros.

Pero también podría pensarse en algo así como una impregnación mundana de la realidad, que los objetos en torno a los cuales se ha desarrollado un significado y afectividad profundos, queden empapados de eso, y que luego se transmita a todo el que pase por allí formando parte de la realidad misma. Me estoy refiriendo a esos fenómenos que a veces se dan en los cuales al llegar a un sitio nuevo para nosotros, sentimos algo allí que en principio no deberíamos sentir. Paz, inquietud, nerviosismo... Los matices son muchos. Y creo que todos podríamos contar alguna experiencia. La cuestión es hasta qué punto es una parte de mundo hecho realidad o es más bien nuestro mundo el que nos sugiere eso. Es normal que un hospital, o unas ruinas, o un lugar sagrado, pueda generar en nosotros esas sensaciones, pero yo querría ir más allá, cuando nos sentimos alterados en lugares o ante objetos con los que no tenemos un substrato mundano al que apelar.

viernes, 2 de febrero de 2007

Realidad y Mundo


Tiendo a distinguir entre mundo y realidad. Coloquialmente, se podrían usar como sinónimos, pero el uso de sinónimos entra en contradicción con el principio de la economía del lenguaje (¿porqué usar dos palabras que quieren decir lo mismo?¿no serà más bien que son algo distintas?). Así pues, en mi, mundo y realidad son cosas distintas, aunque relacionadas.

Realidad sería lo que llamamos lo objetivo, lo que está ahí, lo que se supone que estudia la ciencia. Mundo, en cambio, es toda la trama de sentimientos y significados que cada uno de nosotros, da a la realidad. El mundo es un plus que le damos a la realidad, es un completarla y hacerla nuestra. Porque cada uno habita un mundo. La vida, las circunstancias (la influencia de la realidad en el mundo), la personalidad..., múltiples hechos nos llevan a habitar un mundo u otro. Siempre habitamos un mundo, es difícil desprendernos de él y adoptar una posición objetiva, y cuando lo hacemos (caso de la ciencia) es mediante la descontextualización del fenómeno u objeto a estudiar (es decir, sacándolo del mundo, viéndolo en sí mismo, separado de todo lo demás). El mundo implica una cierta organización y jerarquía entre sus partes. El mundo es un todo, aunque ahora estemos focalizados en una cosa, actividad o persona concreta, no dejamos del todo el resto de la totalidad.

Las calles salen en los planos, tienen un nombre, una longitud, aparentemente todos tendríamos que verlas y movernos por ellas igual. Pero no es lo mismo pasear por la calle en la que vivían tus abuelos que una calle cualquiera, y eso los planos no lo transmiten.

Otro ejemplo, a lo mejor más claro. La actitud de un niño ante una aguja. La aguja, desde el punto de vista de la realidad, es un objeto de un metal x, con una longitud y y un calibre z. En cambio, para el niño, que habita su mundo, la aguja significa dolor. Y el solor no es el resultado de una lesión en un tejido transmitida al sistema nerviosa. El dolor es dolor, y por eso el niño se revuelve y lucha.

jueves, 1 de febrero de 2007

Raedura (II)


La raedura como una atenueación o debilitación del tejido de lo ente. A través de ella puede entreverse lo que hay detrás del velo, pero sólo entreverse, no hay posible acceso a ello. Como un mirador: se ve a lo lejos, pero no se puede estar en la lejanía, como mucho podemos asomarnos un poco por encima de la baranda. Supone un estar aquí, pero proyectarse hacia allí (ambivalencia y "esquizofrenia")

Al mismo tiempo, la raedura es la región de ruptura, el sitio por donde lo ente se rompe, o se puede romper. Es el eslabón más débil de la cadena. Y como es sabido, la cadena se mantiene mientras este eslabón perdure. Es, al mismo tiempo, punto frágil y punto fundamental.

También es el sitio del cuidado, el lugar que hay que mantener, que remendamos y tejemos de continuo, pero que en seguida se nos desteje. Penélope como figura del ser humano (¿no sería mejor llamarlo ente humano?)
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