lunes, 17 de septiembre de 2007

En descargo


Siempre estamos echando balones fuera. Nunca asumiendo nuestras responsabilidades. Que no nos salen bien las cosas, echamos la culpa al destino, o al azar (tal vez sean las dos caras de una misma moneda). Que queremos que algo nos salga bien, vamos a poner una velita a algún santo que haga el trabajo por nosotros. Que no nos viene la inspiración, o que nos viene, las musas, que son caprichosas. Siempre fuera, nunca dentro. Y siempre hay un contrafáctico a mano, una forma de sortear los hechos, una excusa a mano. Eso, claro está, con lo desafortunado, porque con lo favorable otro gallo canta (no en todos los casos). Siempre aprobamos y siempre nos suspenden.

Sí, lo que nos pasa nos lo hemos ganado, muchas veces a pulso. Claro que hay un factor azaroso, una parte que depende de los demás, de la alteridad que se nos escapa. Pero no es tanto como para estarlñe siempre echando la culpa. Y la mayor parte de las ocasiones es la pereza, la inercia, la comodidad o la resaca lo que nos impide movernos. Y los dioses, santos, destinos y demás figuras en las que descargamos nuestra responsabilidad no son más que eso, modos de escaquearnos de un peso que, si no fuera por ellos, sería imposible de cargar. Hay que tomar las riendas, aunque muchos puedan (podamos) sucumbir en el intento. Al menos lo habrán (habremos intentado).

Una canción sobre la falta de inspiración y la comodidad:

1 comentario:

Stones dijo...

Estando en el bachillerato hubo un profesor que dijo algo que tard� mucho tiempo en entender. La frase en cuesti�n era: "la suerte pasa siempre un palmo por encima de la cabeza..."Con el tiempo aprend� que o bien eres muy alto o bien tienes que saltar mucho. Lo m�s f�cil es quedarse parado diciendo lo "desgraciados" que somos, lo dificil es estar toda la vida pegando saltos, porque altos hay muy pocos...

Reconozco tambi�n que hay veces en las que nos tenemos que aferrar a algo, sin saber muy bien a qu� o quien. Nunca he sido creyente, pero reconozco que en el Santuario de Lourdes, los sentimientos y sensaciones que tuve fueron muy especiales, y eso que estabamos cansados, volv�amos de ver una etapa de monta�a del Tour y hab�amos caminado cerca de 20 kms.

Uy me ha salido un poco largo el post

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