lunes, 7 de mayo de 2007

La hendidura en el cerebro


Nuestro cerebro está surcado de grietas y hendiduras, en una proporción mucho mayor que en otras especies animales. Algunas de ellas tienen nombre (cisura de Rolando, de Silvio...), y delimitan distintas regiones, dedicadas a tareas diferentes. La principal de estas hendiduras es la que divide al cerebro en dos hemisferios. Éstos son casi independientes, y sólo están unidos por un haz de firbras nerviosas que los comunican (el cuerpo calloso). El intercambio de información entre los dos hemisferios es limitado, puesto que cada uno de los dos lados se dedica a controlar y organizar funciones distintas, y la unión de ambos sería necesaria para unificar estos dos cerebros. Hay una alteración que consiste en nacer sin esta unión (agenesia del cuerpo calloso), lo cual provoca que el individuo actúe como si tuviera dos cerebros, ya que no hay comunicación posible entre los dos lados. Algunas investigaciones han señalado diferencias entre hombres y mujeres en lo que respecta al cuerpo calloso. Ellas lo tienen más grueso, permitiendo una mejor comunicación entre los dos hemisferios (al tener muchas más fibras nerviosas en él). Según los estudiosos, esto permitiría explicar eso de la intuición femenina, así como la mayor capacidad para la multitarea que han demostrado las mujeres en algunos estudios. Otros investigadores han señalado que la diferencia no es tanta, y que por lo tanto el cuerpo calloso no es tan decisivo a la hora de explicar algunas diferencias cognitivas entre hombres y mujeres. En cualquier caso, parece que alguna diferencia existe, aunque no esté claro el papel que juega.

De todos modos, me interesa la imagen del cerebro, el órgano que nos da la personalidad, que nos hace inteligentes y que de algún modo domina a todo el cuerpo (lo cual es discutible, pero que no deja de ser verdad en cierto modo), y que puede servir como imagen del ser humano. Es un órgano escindido, agrietado, lleno de hendiduras y abismos, tanto que algunas partes casi no se comunican con las otras (lo juesto para mantener una cierta funcionalidad). Con un órgano rector así, no es de entrañar que las criaturas dominadas y formadas por él estén escindidas, agrietadas y llenas de abismos.

4 comentarios:

Horrach dijo...

Siempre he tenido al cerebro como algo comestible. Esas angulaciones, grietas y hendiduras precisamente le dan una forma que parece jugosa. Y ahora que lo pienso, ¿no se dice que el cerebro de mono es un manjar? Me gustaría probarlo, pero a ver donde encuentro yo ahora a alguien que me venda un cerebro para la merienda.

Si nos lee la Musa 2 (2 por decir algo, porque el nivel con la 1, Calíope, es parejo. Yorch Cluni, al menos, se queda con ambas), es decir, aquella que tiene nombre angelino y apellido amable, podrá añadir algo a la discusión sobre los cerebros, que por algo ha estado un tiempo en un grupo de investigación de primates. ¿No es cierto, dear Musa2, que la abstracción es un rasgo más desarrollado en machos que en hembras?

saludos

El Pez Martillo dijo...

No aproveche usted los lugares ajenos para lanzar sus tentáculos sobre las musas. No creo que esa musa 2 entre por estos parajes y lea sus mensajes envenenados.

A mi siempre me han dado asco los sesos. No comería uno ni loco. Aunque me llaman mucho la atención ahí expuestos en los mostradores de las carnicerías.

Horrach dijo...

Pues yo me comí no recuerdo qué hace años que tenía forma de cerebro. Y estaba bueno.

Sobre mis flirteos, es lo que hay: uno que es el simpar Yorch Cluni y sin ni siquiera darse cuenta despliega sus contrastadas dotes de seducción en cualquier parte.

Jarttita. dijo...

Cuántas musas.....ni que esto fuese un capítulo de Embrujadas.!.

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