martes, 24 de abril de 2007

De dónde vienen las ideas


Siempre me he preguntado acerca del proceso de creación. Sobre qué es lo que hace que, de pronto, surja una idea y la necesidad de tener que plasmarla en algún lugar. En mi caso, las ideas aparecen casi de forma espontánea, o al menos éstas son las que más me estimulan, sea por la sorpresa o porque han aparecido de vaya usted a saber qué extraños procesos inconscientes. A veces, incluso salen con la forma definitiva. Así, sin más. Estas ideas tienden a venirme en momentos muy determinados, en los que, por decirlo de algún modo, me predispongo a ello, en los que mi cerebro, tampoco sé muy bien porqué, parece estar en mejor disposición. Estas situaciones suelen ser las siguientes:

-En la ducha
-En el baño (pero no en la ducha, entiéndaseme)
-En esos momentos difusos y extraños que preceden al sueño.
-Paseando
-En un diálogo de esos de café

No tengo por costumbre sentarme a pensar, aunque en realidad pienso durante todo el día. Si, por cualquier cosa (redactar un trabajo, por ejemplo), tengo que ponerme de forma seria a escribir, tiendo a bloquearme y voy a un ritmo lentísimo, además de no quedar demasiado satisfecho de lo escrito (aunque luego me digan que ha quedado bien). Algunas veces me he sentado a redactar alguna entrada aquí sin tener ninguna idea para escribir. En estos casos me dejo llevar, y dejo que fluyan las palabras. Muchas veces con la sensación de no haber escrito nada claro y de forma muy extraña. Pues bien, a menudo estas entradas son las que tienen más comentarios o son más elogiosos.

Me pregunto de dónde vienen estas ideas que en apariencia fluyen solas. Supongo que es algo que tiene que ver con el azar y la disposición corporal que se tenga en cada momento (nos ha pasado a todos, hay días en los que estamos más inspirados, en las que hablamos bien y todo nos sale rodado, y otros en los que te aturullas y no te salen las palabras). Algunos, en clave psicoanalítica, hablaran de subconsciente, pulsiones y demás. Otros dirán que tiene que ver con corrientes telúricas o con no-sé-qué rollos espirituales. Quién sabe, incluso es posible que haya quien crea en las musas. Ni lo sé, ni me importa. La cuestión es que siempre me ha llamado la atención esto de la creación y sus caminos. Y no tanto por la curiosidad de perseguir las ideas hasta sus fuentes, sino por la aparente espontaneidad con que surgen y los lugares en los que, al menos en mi caso, aparecen (algunos de ellos, todo sea dicho, muy poco inspiradores y bucólicos).

Esta entrada, por ejemplo, no recuerdo muy bien cómo se me ocurrió, auqnue llevaba tiempo en mi cabeza esto de hablar de los sitios en los que acuden a mi las ideas. Lo he hablado alguna vez con los amigos, pero el momento originario ya se ha perdido en mi memoria. Y me ha ocurrido lo que he contado, que, a pesar de tenerlo más o menos pensado, al ponerme a redactar, me ha costado horrores arrancar. Creo que se nota al principio. Pero luego, de la mitad hasta aquí, me ha poseído la inspiración y lo he escrito todo del tirón, sin titubeos. Y creo que el rapto ya ha acabado, porque se me han quitado de gfolpe las ganas de escribir. Hasta la próxima.

5 comentarios:

Jarttita dijo...

En el bus...

El Pez Martillo dijo...

Cierto. Muchas cosas se me ocurren en el bus. A partir de mañana, en el metro...

Horrach dijo...

Creo que la pregunta podría formularse de otra manera, cambiando el 'dónde' por el 'qué'. Y el qué en mi caso siempre suele ser mientras leo (y porque leo), sobre todo a Marzoa, Heidegger y a Jünger. Es curioso que con mi idolatrado Girard se me ponga menos a pensar la cabeza que con los citados. Herr doktor si no lee las ideas no le fluyen, y su cabezota se apelmaza. Soy mimético 100 %, todo lo que he aprendido (bueno, malo o regular) lo he aprendido de libros o de personas.

Aunque si me lanzara a contestar su cuestión, el 'dónde', amigo Pez, sería ésta, sin duda: en el vermalódromo.

mona-andrea =) dijo...

la mención tuya sobre el baño me ha hecho acordar a un pasaje de "sobre héroes y tumbas", donde sábato habla de los baños públicos como lugar de exposición de los pensamientos (recintos filosóficos, jajaja) donde unos se imponen sobre otros, literalmente, tachando hasta al otro escritor! y bueno, siguiendo esa línea, acá en lima (perú) los buses tb se prestan para las anotaciones expontáneas! o las paredes de las calles (bueno, supongo que eso en toooodas partes).
y no hay que olvidar la inspiración que viene de la música (!!!!) oooooooh una buena canción que te abrume y estimule pensamientos elevados! uuuy ruquísimo, aunque estos se prestan tanto para los melancólicos-existenciales como para los más lindos y esperanzadores cuentos.

un beso desde lima.

El Pez Martillo dijo...

Hola mona-andrea, bienvenida al espejo. Yo también creo que el baño es un lugar muy apropiado para las ideas. Algunas frases escritas en las puertas son antológicas (de hecho, conozco a gente que se dedica a recopilarlas). Además, en el baño adoptamos posturas parecidas a las del pensador de Rodin.

Horrach, por supuesto, a mi se me ocurren muchas cosas leyendo, pero normalmente me concentro en entender el texto, y luego, si procede, ya me planteo cosas.

Un saludo.

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